Columnistas

¿Tercera vía?
Autor: Hernán Cárdenas Lince
11 de Agosto de 2012


Hace poco vi al presidente Santos en la televisión cuando hablaba de “la tercera vía”. Inmediatamente busqué en mi biblioteca ese libro famoso de Anthony Giddens y lo volví a leer.

Hace poco vi al presidente Santos en la televisión cuando hablaba de “la tercera vía”. Inmediatamente busqué en mi biblioteca ese libro famoso de Anthony Giddens y lo volví a leer. Es algo maravilloso, además de ser muy oportuno para los momentos que vive Colombia cuando hasta los viejos partidos Liberal y Conservador caen en la más profunda crisis ideológica.


Giddens es nada menos que el gran director de la London School of Economics and Political Science, quien con ese famoso libro ha hecho un enorme trabajo histórico demostrando que las extremas corrientes de izquierda y de derecha presentan crisis irreparables, lo que se comprueba claramente con los cambios profundos que han tenido que dar países como China y Rusia, al mismo tiempo que los espantosos directores colombianos de la guerrilla de izquierda y muchos altos políticos no se han enterado de los procesos políticos, sociales, económicos e históricos que hoy comienzan a guiar el mundo.


Plantea Giddens en su libro que la realidad que debería guiar a los líderes de toda la sociedad es el “bienestar positivo”, pero tal planteamiento aún no lo entienden los jefes guerrilleros y ni siquiera los jefes políticos del legislativo.


Hoy en Colombia los grandes medios de comunicación son verdaderas fuentes de riqueza y poder, pero no están cumpliendo ninguna labor educativa que actualice en economía e historia a quienes dirigen y controlan la sociedad entera. Yo estoy seguro que si el alto gobierno colombiano comete una locura como sería el hacer llegar un ejemplar del libro de Giddens a todos y cada uno de los jefes guerrilleros, veríamos con sorpresa que algunos de ellos cambiarían totalmente de ideología y estudiarían posibilidades y dejarían de financiarse con el narcotráfico, la minería ilegal y otras suciedades, y buscarían ideales con métodos más decentes, pues no es lógico que se sustenten ideologías socioeconómicas que Rusia y China tuvieron que cambiar. En su libro, Giddens afirma, con un inteligente análisis, que las tendencias guerreras y violentas de las políticas de los pueblos perdieron sus posibilidades para manejar el poder.


Si los viejos jefes de los partidos tradicionales se actualizan en campos como la socioeconomía, podrían revivir los partidos colombianos que en otros tiempos tuvieron firmes ideólogos aunque también se presentaron peligrosos jefes como Laureano Gómez y Jorge Eliécer Gaitán que solo actuaban en el espacio teatral de la política.


Finalmente, expreso mi ansiedad de que alguien le haga llegar el libro de Giddens, urgentemente, a Piedad Córdoba, lo que ayudaría un poco para que todos los colombianos podamos esperar una nueva y exitosa vía central que olvide la extrema derecha y la extrema izquierda.