Columnistas

El "plan de vida" de Mark Twain
4 de Agosto de 2012


El tiempo es algo muy valioso y su aprovechamiento debe ser preocupaci髇 de toda persona con un plan de vida realista, completo y exigente.

Jaime Greiffenstein Ospina


Recuerdo que en la famosa  película “Lo que el viento se llevó” un reloj de sol tenía esta inscripción: “No malgastes el tiempo: es la sustancia de que está hecha la vida”, que es una razón para tener un plan de vida. El tiempo es algo muy valioso y su aprovechamiento debe ser preocupación de toda persona con un plan de vida realista, completo y exigente, es decir que se pueda cumplir, que abarque los diversos aspectos de la vida y que sirva para la superación progresiva.


Cuando Mark Twain cumplió setenta años de vida doscientas personalidades le ofrecieron un banquete en el que con su delicioso sentido del humor presentó su plan de vida, por cierto poco recomendable para la salud: “He llegado a los setenta años de edad como es costumbre, observando estrictamente un plan de vida que sería mortal para cualquier otro. Me he fijado la regla de no irme a la cama mientras no me sea obligado hacerlo. De ello ha resultado una invariable regularidad de lo irregular.


En lo que a régimen alimenticio se refiere, me he mostrado inflexible en la norma de comer a menudo platos que no me sientan bien, para ver si vencían ellos o yo. Hasta hace poco, siempre pude más que ellos. Pero en la primavera pasada renuncié al pastel de picadillo después de media noche que había considerado inocuo.


He observado siempre la regla de no fumar más de un cigarro a la vez. Para dar un ejemplo a los demás (y no es que me guste la moderación), me he abstenido de fumar mientras duermo, pero no me he privado nunca de este placer en estado de vigilia.


En cuanto a beber, no he seguido ninguna norma. Cuando los demás beben, gustosamente los secundo. Nunca he practicado ningún ejercicio corporal, salvo los del sueño y el descanso, y no pienso practicar jamás ningún otro. El ejercicio corporal es repugnante.”