Editorial

La Feria, Santa Elena y el túnel
3 de Agosto de 2012


Aquí nos hemos opuesto a ese túnel, con argumentos que no es del caso repetir. Los únicos que se obstinan en sacarlo adelante son un puñado de políticos, contratistas y beneficiarios.

Empiezan hoy nueve días de alegría contagiosa, que invade por igual a medellinenses y antioqueños de toda edad y condición social, como a miles de turistas nacionales y extranjeros, atraídos por nuestra tradicional Feria de las Flores. Todos podrán disfrutar de una nutrida programación cultural, musical y folclórica, pero el espectáculo medular y emblemático es y será siempre el Desfile de Silleteros del 7 de agosto, protagonizado desde hace 55 años por los campesinos del corregimiento Santa Elena, cultivadores y artífices de las floridas silletas, famosas en todo el mundo.


El ‘rey de la fiesta’ es, pues, el Desfile de Silleteros, que contará este año con 500 participantes, entre pioneros, adultos, jóvenes y niños, cada uno con su silleta a cuestas, categoría Tradicional, Emblemática o Monumental. La exhibición partirá del histórico Puente Guayaquil, tomará la Avenida del Río para empalmar con la calle San Juan hasta la Avenida del Ferrocarril y por esta avanzar hasta Plaza Mayor, en un recorrido de poco más de dos kilómetros. Este año han sido invitados a desfilar con los silleteros, grupos folclóricos y artísticos regionales y delegaciones del Carnaval de Barranquilla y del Carnaval de Blancos y Negros de Pasto, lo que imprime al espectáculo un componente de integración nacional siempre bienvenido.


Aparte del Desfile, turistas y coterráneos no pueden perderse otros eventos que de año en año se han ido consolidando como expresión de nuestra cultura y que, en lugar de desdibujar, acentúan el carácter originario de la Fiesta que es rendir homenaje a la laboriosidad y creatividad de nuestros campesinos floricultores del corregimiento Santa Elena. Están, por ejemplo, la Exposición “Orquídeas, pájaros y flores”, que cumple 19 años continuos de celebración en el Jardín Botánico Joaquín Antonio Uribe; el VII Festival Nacional de la Trova ‘Ciudad de Medellín’ y el Festival Internacional de Cuentería ‘Entre cuentos y flores’; la Caravana de Chivas y Flores; la Exposición Internacional Equina de Medellín, casi tan antigua como el Desfile, entre otros.


Cuna histórica de esta hermosa tradición, tan cara a los medellinenses y a los antioqueños y quizá no sería exagerado decir que también a los colombianos, es, como se sabe, el corregimiento Santa Elena, localizado 17 kilómetros al oriente de Medellín, donde viven cerca de 14.000 personas, la gran mayoría vinculadas a la agroindustria y en especial a la floricultura. Sobrada razón tuvo el legislador para declarar a Santa Elena, junto con el Desfile de Silleteros y la Feria de las Flores, Patrimonio Cultural de la Nación, por Ley 838 de 2003.


Pero eso no es todo. El territorio de Santa Elena está dentro de la Reserva Forestal Protectora Nacional del Río Nare, declarada a su vez “Zona de Manejo Forestal Protectora”, según la Resolución 1510 del 5 de agosto de 2010 por el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial. En plata blanca, eso quiere decir que para horadar la montaña que la sustenta con un mega-proyecto como el llamado Túnel de Oriente, aparte de los estudios y licencias ambientales indispensables en cualquier obra de esta índole, debieron tener consideraciones especiales e inescapables, las mismas que no tuvieron, como está visto, quienes se apresuraron a ordenar la iniciación de trabajos.   


Aquí nos hemos opuesto a ese túnel, con argumentos que no es del caso repetir. Los únicos que se obstinan en sacarlo adelante son un puñado de políticos, contratistas y beneficiarios, pues pocos proyectos han tenido una oposición tan amplia y documentada, ni han sido rechazados de manera tan categórica y justificada por sus principales afectados. En este caso, los habitantes del corregimiento Santa Elena, que ven, con enorme preocupación, cómo se ponen en riesgo las fuentes de agua y la sostenibilidad ambiental de la tierra que les da el sustento, a la que están asociadas además la cultura silletera, emblema de Antioquia, y el ecoturismo.