Columnistas

La cuestionada inauguración olímpica
Autor: Rodrigo Zuluaga
2 de Agosto de 2012


La reciente inauguración de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 despertó no pocas reacciones en contra y a favor, no solo a nivel interno del país anfitrión donde los medios han acusado al gobierno de vendido al capital comercial

La reciente inauguración de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 despertó no pocas reacciones en contra y a favor, no solo a nivel interno del país anfitrión donde los medios han acusado al gobierno de vendido al capital comercial, sino en los demás países europeos que señalan a la Gran Bretaña como  prepotente al hacer la inauguración con referencias a su pasado como nación, reivindicando  sus logros sociales y culturales.


Sin embargo, si uno da al evento mencionado una mirada desapasionada,  encuentra en las diversas escenas empleadas señas de cuan orgullosos están los ingleses de sus ancestros y de la incidencia de sus ideas en el avance de la humanidad, a través de aspectos como: la salud pública, la revolución industrial, los sindicatos, la cultura del libro, la música pop y sus concepciones en general de la cultura como generadora de progreso.


Se puede decir que es un ejemplo de lo que debe ser la inauguración de unos juegos olímpicos. Donde se tiene en cuenta la historia, los adelantos científicos y sociales, los aportes culturales en todos los ámbitos de la nación anfitriona, lo que a veces se ha desaprovechado en el pasado. Los que están a favor resaltan la importancia dada a la Salud Pública, como un logro soberano, a la lectura en niños y jóvenes, la música y  al deporte mismo. No se podrá olvidar fácilmente de esta inauguración la imagen de  J. K. Rowling, autora de Harry Potter y la piedra filosofal, leyendo un fragmento de esta magnífica obra. Todo esto dice mucho de lo que los ingleses entienden por cultura, la que han enriquecido en los últimos 200 años de vida.


Tal vez quisieron mostrar que el deporte como actividad humana no debe reñir con la cultura,  pues es también una manifestación de ella, así el “hooliganismo” de allá y los aficionados delincuentes de acá pretendan mostrar lo contrario.


No obstante los detractores siguen “trinando” y opinando por las redes: que los ingleses son un país de tenderos, que son vendidos, que fueron en el pasado unos piratas despiadados y que lo siguen siendo hoy y que poner a los soldados del régimen a izar la bandera de los juegos no es más que mostrar su catadura violenta y hegemonista.


Otras reivindicaciones evidenciadas fueron: el voto de la mujer, la música Pop y la  ponderación de agrupaciones famosas como: The Beatles, Rollings Stones  y The Who,  que fueron  mostradas al mundo con orgullo. Hay que destacar que el espectáculo que nos motiva fue planeado y montado por un exitoso director de cine, Danny Boyle, ganador en 2008 de un premio Oscar de la Academia cinematográfica norteamericana. No hay que olvidar, finalmente, que la Gran Bretaña es sin duda la cuna del deporte moderno.