Columnistas

Otra vez la reforma…
Autor: Abelardo Ospina López
28 de Julio de 2012


Mas pronto que tarde, el Congreso de la República habrá de comprometerse, en serio, a producir una reforma a la justicia, como desde hace años se viene impetrando, con miras a descongestionar despachos y a actualizar las normas que así lo requieran

Mas pronto que tarde, el Congreso de la República habrá de comprometerse, en serio, a producir una reforma a la justicia, como desde hace años se viene impetrando, con miras a descongestionar despachos y a actualizar las normas que así lo requieran las circunstancias sociales de los colombianos.


Decía editorial de El Tiempo de 10 de julio/2012: “Como ya se ha dicho, es el ciudadano que padece las demoras de un sistema que, según datos del Banco Mundial, es el séptimo más lento del planeta, con aproximadamente tres millones de procesos estancados. “Tres millones de procesos… ¡Qué horror! ¡Cómo entendemos las afugias de los jueces, atiborrados de expedientes, sin tiempo para evacuarlos oportunamente! Quienes hemos estado en esos ajetreos, los entendemos plenamente. Claro que urgen  un sistema de gestión para saber cuántos y en qué estado se hallan los procesos represados, y un plan que posibilite sacarlos adelante: es que la congestión reinante, desespera al más tranquilo de los funcionarios…


El Congreso debe trabajar “no en contravía” sino con el querer del Gobierno para las reformas legales requeridas. Las buenas relaciones deben existir entre los poderes públicos. Aunque no juristas de alto calado, opinamos con muchos compatriotas, que no se requiere, no es necesaria una reforma constitucional. La pueden, como se lee en la Sección Justicia de este diario (26/VII/2012) plantear juristas “que tengan experiencia, magistrados de altas cortes, decanos de facultades de Derecho, acatando o incluyendo, claro es, a las negritudes y  los indígenas”.


La Ministra, Ruth Stella Correa, con razón “cree que hay margen de maniobra para mejorar las cosas sin tener que pasar por el Capitolio.” Bueno, ahora puede darle a la justicia el vuelco que prometió. Tienen bien claro los cerebros que aseguran: “ni el Congreso de la República ni los colombianos, estarían dispuestos a aprobar una asamblea Constituyente, para tratar temas judiciales, territoriales o de reelección”.


El conjunto de órganos que constituyen el poder jurisdiccional del Estado, cuya misión es la aplicación de las leyes, o en otros términos, el engranaje para mantener el orden y la convivencia humana y la igualdad en los miembros de nuestra comunidad, tanto en la sumisión a las leyes como en la distribución de los bienes comunes, los tendremos a tiempo, antes de que los Juzgados se colmen de más expedientes y los colombianos nos sintamos orgullosos de las leyes que nos cuidan y de las autoridades que las ejecutan.


Al margen.- ¿Es cierto que la Corte Suprema de Justicia estudia 1.500 procesos contra congresistas, ex parlamentarios, altos cargos y ex funcionarios? Si están las cosas de tal guisa y no se cambia de manera de ser y vivir, ¿a dónde iremos a parar?