Columnistas

Einstein y Marilyn Monroe
28 de Julio de 2012


En lejanos tiempos todos soñábamos con la bellísima Marilyn Monroe, personaje que por curiosas casualidades se relacionaba con el gran sabio y premio Nobel Albert Einstein. Sobre estos íconos de la cultura quiero narrar algunos cuentos.

Hernan Cardenas


En lejanos tiempos todos soñábamos con la bellísima Marilyn Monroe, personaje que por curiosas casualidades se relacionaba con el gran sabio y premio Nobel Albert Einstein. Sobre estos íconos de la cultura quiero narrar algunos cuentos.


Un día tocaron a la puerta de mi casa y era una adorable vecina que se llama Olga Elena Mattei, quien venía acompañada de un ilustre personaje que era nada menos que el poeta nicaragüense Ernesto Cardenal, quien muy amablemente me traía un libro que acababa de publicar y que se llamaba “Oración por Marilyn Monroe”. Tal edición, que conservo como un tesoro, tiene la dedicatoria del autor.


Es muy curioso que Ernesto Cardenal, que era un líder político al mismo tiempo que destacado personaje de la literatura, escribiera unos poemas dedicados a la actriz que acababa de morir.


Siguiendo con cosas inexplicables tengo que contar que con frecuencia viajo a la ciudad norteamericana de Princeton y concretamente a su famosa universidad, célebre entre otras razones porque allá dictó clases el sabio Albert Einstein, personaje sobre el cual me contaron la siguiente historia, que aún si no es cierta tiene un enorme ingenio. Me narraron que en una reunión de profesores de esa universidad apareció de repente la bella actriz Marilyn Monroe, quien se dirigió directamente al sabio Einstein y le dijo: “Usted y yo deberíamos tener un hijo que sea tan bello como yo y tan inteligente como usted”. Albert Einstein quedó muy sorprendido y le contestó: “Como yo estudio todas las posibilidades de la ciencia, tengo que contestarle que un hijo nuestro también podría nacer tan feo como yo y tan bruto como usted”.


Finalmente, recomiendo a quienes lean estas notas que busquen un retrato de Marilyn Monroe para que se deleiten con su belleza y al mismo tiempo recuerden la sabiduría de quien fuera premio Nobel de Química.


Rematando estas notas quiero citar frases absolutamente auténticas de estos personajes.
Marilyn Monroe dijo: “En Hollywood te pagan mil dólares por un beso y cincuenta centavos por tu alma”.


La frase de Albert Einstein es: “Lo más bello que podemos experimentar es el misterio de las cosas”.