Editorial

Que lo de Piedad no sea mero ruido
27 de Julio de 2012


Todos esos antecedentes nos llevan a reclamar enérgicamente de las directivas del partido y de las autoridades competentes, pasar de meras condenas retóricas a sanciones efectivas.

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Otra vez salta a la palestra pública la señora Piedad Córdoba para agitar el cotarro político y social con otra de sus diatribas contra las instituciones, no siendo esta la primera ni la última en que la exsenadora incurre en graves violaciones a la ley penal colombiana. Pese a lo cual, con excepción de la drástica sanción de destitución por parte de la Procuraduría, con fundamento en pruebas bastante conocidas, las demás instancias disciplinarias -verbigracia, el tribunal disciplinario del Partido Liberal del que todavía funge como miembro disidente- y judiciales, como la Corte Suprema de Justicia, se han hecho de la vista gorda o dejaron dormir los procesos que se le abrieron desde hace varios años.


La llamada ‘Caravana por la vida, la armonía territorial y la paz’ que encabezó el pasado 26 de junio, organizada por la Marcha Patriótica (MP) en Miranda, Cauca, terminó con una arenga incendiaria en la que la exsenadora dijo que el Ejército “no está para favorecer, ni siquiera para socorrer, ni para cuidar, ni para proteger la vida de nuestra gente..., sino que hinca la rodilla ante el imperio” y lo acusó de sembrar minas quiebra-patas que mataron a un ‘compañero’ indígena; prometió “defender sus territorios cueste lo que cueste, porque estamos en marcha patriótica por la segunda y definitiva independencia”; azuzó a los indígenas y campesinos a “defenderse con palos y piedras” para “recuperar la libertad y el territorio” y a rechazar las bases militares que el Gobierno “instala sin preguntarle a la gente” si está de acuerdo. En fin, le comunicó a su alelado auditorio que los de MP estaban recogiendo firmas “para revocar el mandato a los congresistas e inclusive deberíamos tumbar hasta el presidente de la República”.


Es verdad que la señora, en media hora de desmadre demagógico, pronunció frases “intolerables, desleales y antidemocráticas”, como las califica el director del Partido Liberal. También es cierto que sus palabras “no solo pueden constituir una incitación al caos y a la anarquía sino que se alejan profundamente de los postulados ideológicos del Partido Liberal”. Ahora, sí que dudamos que van a esperar lo que arrojen las investigaciones para “aplicar las decisiones correspondientes al interior del Partido Liberal”, pues, ¿cuánto tiempo hace que la destituida senadora cayó dentro del ámbito sancionatorio del Código Disciplinario? Hay allí tres causales de expulsión (Art. 58) y todas se cumplen en su caso: pérdida de investidura parlamentaria, sanción de destitución por parte de la Procuraduría; actos de traición a la Patria o al Partido, como cuando en un simposio político en México, en marzo de 2007, invitó a los gobiernos “progresistas” de América Latina a romper relaciones con Colombia, por estar gobernada por un presidente “ilegítimo, mafioso, paramilitar y asesino”. Por todo eso, la que ahora funge de agitadora indigenista no ha sido siquiera amonestada y, sin renunciar al Partido, se ha dado el lujo de declararse en disidencia, apropiándose ilegítimamente del nombre de Gaitán, a ciencia y paciencia de la Dirección Liberal.


Después de su fallo, en noviembre de 2010, el Ministerio Público compulsó copias a la Corte Suprema de Justicia del nuevo material probatorio sobre los vínculos de la exsenadora destituida con las Farc. Aparte de los correos hallados en los computadores de Raúl Reyes y del ‘Mono Jojoy’, la Procuraduría aportó intercepciones telefónicas legales, realizadas por la Dijín, de conversaciones entre la exparlamentaria y miembros de las Farc; entregó pruebas de su presunta contribución financiera, cuando todavía era senadora, a la campaña de un candidato a la Cámara; y, además, aportó la prueba del presunto delito de traición a la Patria, por entregar a las Farc información reservada para impedir que el Ejército pudiera rescatar al secuestrado coronel Mendieta. Del mismo delito había sido acusada en 2008 ante la CSJ por el hoy presidente de la Cámara, Augusto Posada. La Corte no ha dicho una palabra sobre esas acusaciones.


Todos esos antecedentes nos llevan a reclamar enérgicamente de las directivas del Partido y de las autoridades competentes, pasar de meras condenas retóricas a sanciones efectivas, para que la camarada ‘Teodora’ no pueda seguir abusando de sus libertades para despotricar de las instituciones democráticas, que junto a sus compañeros de viaje quiere destruir a toda costa.




Comentarios
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Gustavo
2012/07/27 11:27:18 am
Hasta cuando la corte suprema de juesticia y el mismo gobierno se aguantarán a esta "señora". Estoy seguro que si hubiera estado en el gobierno Uribe, ya la Corte la tendría en la cárcel. La justicia debe ser para todos.