Columnistas

Suicidios (y 3)
Autor: Alejandro Garcia Gomez
27 de Julio de 2012


Cuando la sumisi髇 de la mujer entra en contradicci髇 con su papel protag髇ico en el hogar y se rebela ante un machismo que por siglos ha propiciado y alimentado

Cuando la sumisión de la mujer entra en contradicción con su papel protagónico en el hogar y se rebela ante un machismo que por siglos ha propiciado y alimentado; cuando la religión deja de tener el papel fundamental en su satisfacción del hambre y sed espirituales, al igual que en motor de sumisión devota hacia su cónyuge como mandato divino lo mismo que en la base de la formación de un tejido ético y moral, fundamento de un tipo de sociedad, para convertirse –esa religión- en no más que un montón de ritos, un relleno costumbrista y fetichista adobado con el misterio y el milagro buscado, es innegable que se presenta un cambio social, con sus nuevos valores éticos y morales en formación que rompen los antiguos; cuando esto ocurre, una sociedad entra en crisis.


Los cambios sociales se caracterizan por ir desde un extremo hacia el otro –hasta que finalmente se estabilizan por un largo tiempo en un punto medio-, arrastrando en su oscilación borrascosa a los más débiles o a los más afectados o influenciablemente  expuestos que serán los chivos expiatorios de los conflictos: drogadictos, alcohólicos o  potenciales suicidas. En ellos descargará la sociedad su culpa y ellos pagarán por ella. Todos nos lavaremos las manos y nadie sentirá tener nada que ver con el asunto. Es innegable también el papel de los medios masivos de comunicación, principalmente de la televisión -y ahora del Internet con sus redes sociales- en la formación de los nuevos patrones que producen los nuevos ideales de vida con nuevas “normas”, los mismos que conducen a la construcción de nuevos “valores”.


Esta nueva visión de antagonismo hacia la tradición machista, el quiebre de autoridad paterna por las razones señaladas antes, la consecuente soledad de niños y adolescentes en los hogares de “familias estaciones de paso”, las nuevas costumbres llegadas con las olas migratorias de los desplazamientos, el bombardeo diario de nuevas costumbres desde los modernos medios de comunicación, y otras que no vislumbro, han traído consigo la proliferación del alcoholismo -puerta de entrada a la drogadicción actual- entre la juventud de ambos sexos, con un desbordado y alarmante aumento proporcional en la juventud femenina, incluso no sólo jóvenes sino también adultas, solteras y casadas -separadas y de convivencia- como una forma de respuesta equivocadamente rebelde ante la sumisión. El alcoholismo lleva hacia otras formas de indignidad como prostitución disimulada, droga y delincuencia. El deseo de vivir “a lo bien”, quizá obligue a algunos(as) a “perpetuar” este tipo de degradación, hasta que llegará un momento definitivo en que el espejo de los espejismos se vuelva añicos. La resaca depresiva llevará a la desesperanza y de ahí se consumará el desenlace fatal, si antes no llega la ayuda.


En la familia, los traumas por los cambios los sufren los hijos en mayor medida. Unos los verbalizan o de alguna forma los sublimizan (con deportes, música, arte en general, etc.) y se liberan de ellos. Por su mayor sensibilidad en razón de su edad, las jóvenes y adolescentes sufren con mayor rigor los cambios de los cuales se sienten protagonistas por su condición de mujeres, igual que las maduras que piensan o se sienten víctimas de una juventud frustrada. En otras, quizá el silencio las amarra más a su crisis de mujeres en medio del torbellino del trauma y el mismo silencio las arrastra al desenlace fatal, como único medio de dar salida a sus preguntas sin respuesta o a sus respuestas y gritos sin auditorio o a la inconsecuencia e inconsistencia entre lo que escuchan y aprenden con lo que observan que se aplica.


Es posible que haya mucho por encontrar aún. Es probable que haya errores en lo expuesto. Estas aproximaciones sólo intentan dar un aporte para la solución de un problema que, como lo señalé, es urgente porque se trata del equilibrio de lo que más amamos de nuestra sociedad, nuestros hijos.