Columnistas

El desaforado comercio de las armas
Autor: Evelio Ramírez Martínez
27 de Julio de 2012


A raíz del trágico suceso acaecido en La Aurora, Colorado, ha vuelto a agitarse de nuevo el tema del libre comercio de armas, comercio que los Estados Unidos han defendido siempre como expresión de su democracia y de la vigencia de las libertades

A raíz del trágico suceso acaecido en La Aurora, Colorado, ha vuelto a agitarse  de nuevo  el tema del libre comercio de armas, comercio  que los Estados Unidos  han defendido siempre como expresión de su democracia y de la vigencia de las libertades individuales allí. Sin embargo, son tantas ya las matanzas colectivas que se han dado en ese país, que su opinión pública acepta que es necesario poner coto a ese comercio, que se ha convertido en funesto no solo  para la sociedad mundial sino para la de tan importante nación. 


Según datos dignos de credibilidad, el valor de las exportaciones autorizadas de armas es hoy de US$ 21.000 millones al año. Hay 639 millones de armas pequeñas en el mundo, una por cada diez personas, fabricadas por más de mil empresas ubicadas en 98 países, y cada año se fabrican ocho millones más. Casi un 60% de las armas pequeñas están en manos de civiles,


Las consecuencias del fatídico desarrollo de esta industria de la muerte, para llamarla de alguna manera, puede resumirse de la siguiente manera: cada año muere un promedio de más de 500.000 personas por disparos de armas convencionales, es decir una persona por minuto.


Además, cada año, los países de África, Asia, Oriente Medio y Próximo y Latinoamérica invierten un promedio de US$ 22.000 millones en armas. La mitad de esa suma permitiría que todos los niños y niñas de estas regiones recibieran educación primaria completa. Por otro lado, casi la mitad (42%) de los países que tienen el presupuesto de defensa más alto, se encuentran entre los últimos en materia de desarrollo humano.


Son los gobiernos más poderosos del mundo, los mayores proveedores de armas. Así por ejemplo, los cinco miembros permanentes del Consejo Superior de la ONU, Francia, Rusia China, Reino Unido y Estados Unidos, son responsables en conjunto del 88% de la exportación de armas convencionales, razón que permite pensar por qué los tratados internacionales, orientados a controlar ese comercio fatídico, hayan avanzado siempre a paso de tortuga, tal como ha ocurrido con el que fuera impulsado por un grupo de Premios Nobel de la Paz dirigidos por Oscar Arias.


No cabe duda, que el solo hecho de mirar los datos que a continuación se establecen, pone en alerta a toda la ciudadanía, especialmente la de países como el nuestro, que han vivido el rigor de la violencia cerca de medio siglo. Se estima que en el mundo existe un arsenal de 639 millones de armas de fuego, la mitad de las cuales se encuentra  en manos de civiles y el resto a disposición de los cuerpos policiales y de seguridad, lo que supone un arma por cada diez personas. En el pasado, gran parte de este arsenal era suministrado por las dos grandes potencias militares, Estados Unidos y la URSS, ya fuera por intereses puramente comerciales o con el propósito de rearmar a sus aliados. Hoy, sin embargo, el número de países que suministran este tipo de materiales ha aumentado, con lo que se ha incrementado no solo el material puesto a disposición de los compradores, sino la dificultad de controlar este  tráfico. 


Este somero análisis basado en cifras tomadas de la  información suministrada por  los medios electrónicos del Internet, muestra cuál es la gravedad que reviste el  tema del comercio de armas en el mundo, y permite apreciar, también, cuál es el daño que este perverso comercio ha ocasionado a nuestro país, el mismo que lleva medio siglo sosteniendo un conflicto armado que solo le ha dejado sangre, miseria y lágrimas. ¡Ojalá algún día reflexionemos y podamos concluir que el único antídoto contra la guerra, a diferencia de lo que muchos piensan, no son las armas sino la paz lograda con voluntad y propósitos nobles!