Mundo deportivo

The threat is latent
La amenaza está latente
24 de Julio de 2012


Faltan tres días para que comiencen los Juegos Olímpicos en Londres y las autoridades británicas siguen a la defensiva.

Foto: AP 

A lo largo de la historia, los Olímpicos han sido usados con fines políticos y foco para llamar la atención, y por ello la Fuerza Pública implementa en este momento estrictas medidas de seguridad en Londres para evitar cualquier eventualidad durante los Juegos.

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El secretario británico para los Juegos Olímpicos, Jeremy Hunt, informó que 1.200 efectivos adicionales se pusieron atentos para ayudar en caso de que la vergonzosa falta de empleados de seguridad empeore. En tanto, los agentes fronterizos de Reino Unido anunciaron una huelga que estallaría un día antes del comienzo de la olimpíada.


Las malas noticias llegaron desde hace ocho días y provocaron problemas a un gobierno que hubiera preferido concentrarse en destacar sus logros en los días previos a los Juegos.


Por mucho, el episodio más bochornoso fue la incapacidad de la contratista de seguridad G4S PLC para cumplir su promesa de proporcionar 10.400 guardias de seguridad para los Juegos. La empresa no reconoció sus problemas sino hasta hace unos días, lo que obligó al Gobierno a emplazar a 3.500 soldados con el objetivo de compensar la falta de personal.


El pasado jueves, el secretario Hunt reconoció que incluso ese número de soldados sería insuficiente. Dijo que el Gobierno pidió que estuvieran atentos los 1.200 soldados adicionales, “ante la improbable situación de que el desempeño de G4S se deteriore respecto del que observamos hoy”.


“Queremos que el público esté seguro ante cualquier eventualidad. No esperamos usar a esos soldados, pero estarán ahí”, dijo Hunt.


La seguridad ha sido una de las principales preocupaciones para los Juegos Olímpicos desde que once atletas y entrenadores israelíes perecieron durante un atentado terrorista en Múnich 1972.


Blanco de los terroristas


La presencia de numerosos periodistas internacionales convierte a las olimpíadas en un blanco apetecible para organizaciones terroristas que busquen causar daños durante acontecimientos transmitidos en directo a todo el mundo, y las autoridades británicas han considerado que existe una “severa” amenaza para los Juegos, lo que significa que un ataque es “altamente probable”.


En ese contexto, la incapacidad de los funcionarios gubernamentales para manejar adecuadamente los problemas de personal se ha convertido en uno de los principales temas de debate. La situación se ha agravado por las disputas laborales que amenazan con derivar en dos huelgas durante los Juegos.


Una involucra a unos 400 trabajadores ferroviarios y amenaza con interrumpir los servicios en el centro de Inglaterra entre el 6 y el 8 de agosto. Ello provocaría un inconveniente grave en relación con los Juegos, los partidos de fútbol de Londres 2012 se realizarán en distintas ciudades de Reino Unido.


En tanto, los turistas que vienen de ciudades distintas a Londres confían en esas rutas de trenes para llegar a la capital.