Columnistas

El sol y la luna
Autor: Pedro Juan Gonz醠ez Carvajal
24 de Julio de 2012


De los astros siderales, los que con mayor proximidad afectiva han acompa馻do a los habitantes del planeta tierra desde sus inicios han sido el sol y la luna. A ellos se deben las estaciones y las mareas, y las posibilidades de fecundar la tierra.

De los astros siderales, los que con mayor proximidad afectiva han acompañado a los habitantes del planeta tierra desde sus inicios han sido el sol y la luna. A ellos se deben las estaciones y las mareas, y las posibilidades de fecundar la tierra.


Con ellos hemos aprendido a distinguir la luz de la oscuridad, y poder disfrutar de la penumbra en la luna llena. Hemos podido separar el día de la noche y regularizar nuestras actividades. Nos han ayudado a orientarnos y hemos podido tener puntos de apoyo para adentrarnos un poco más en el infinito del cosmos.


De igual manera, han sido en algún momento de la vida humana, un punto de referencia común cuando se trata de focalizar objetos. El mismo sol y la misma luna han sido observados por Lao Tse y Confucio, y por Sócrates y Platón. Han sido admirados por Imotep, Miguel Angel, Leonardo y Dalí. Han servido de punto de apoyo a Pitágoras, Arquímedes, Newton y Galileo. Iluminaron los horizontes de Alejandro, Julio César, Gengis Khan y Bolívar. Vieron pasar a Buda, Cristo, Maoma y Gandi. También fueron testigos de lo que hacían Caín, Calígula, Judas y Hitler. Sirvieron de inspiración a Lord Byron, Shakespeare, Whitman y Neruda. Guiaron además  las mentes de Marco Aurelio, Santo Tomás, Hegel, Kant, y Marx.


Emperadores y vasallos, papas y herejes, inteligentes y brutos, bonitos y feos, artistas e ineptos, todos y los demás, han tenido que ver con nuestros astros tutelares. Nosotros pasaremos, y ellos también serán testigos del suceso.


Con respecto al tema de la educación, que es un tema que ha dado para tantos ires y venires en los últimos tiempos, me atrevo a preguntar en voz alta:


¿Por qué cuándo no existía el discurso sobre formación por competencias, las instituciones de educación superior formaban profesionales verdaderamente competentes? ¿Por qué cuándo no existía el discurso sobre créditos académicos y trabajo autónomo del estudiante, éste era más consciente del tiempo que debía dedicar a su proceso de formación fuera del aula? ¿Por qué cuándo no existía el discurso sobre la formación integral, la integralidad de la formación era obvia?


¿Por qué cuándo no existía el boom de los docentes con maestrías y doctorados la regla general era una excelente docencia? ¿Por qué cuándo no se había invertido el silogismo enseñanza-aprendizaje, para convertirlo en aprendizaje-enseñanza, los docentes verdaderamente enseñaban y los estudiantes verdaderamente aprendían?


¿Por qué cuándo no se habían estandarizado condiciones de calidad, la educación tenía mejor calidad? ¿Por qué cuándo no había superávit de medios educativos los docentes utilizaban métodos más efectivos para la enseñanza y el aprendizaje? ¿Por qué mientras la tecnología permite un más fácil acceso al conocimiento, ese acceso es cada vez más superficial?


¿Por qué mientras más recursos se invierten en Bienestar Universitario, los estudiantes se sienten más oprimidos en las universidades?


¿Por qué en un país en el cual el Director de Colciencias tiene que renunciar porque no existe la voluntad del Gobierno para asignar los recursos para investigación, innovación y desarrollo, los pares académicos, los comisionados de Conaces y los consejeros del CNA se hacen los célebres exigiendo a las Instituciones de Educación Superior, aún a aquellas cuyo eje misional es la docencia, la inversión de grandes sumas en ambiciosos proyectos de investigación?


Finalmente, ¿por qué cuándo se piensa en reformar la educación sólo se piensa en la educación superior, cuándo lo que hay que reformar hasta el tuétano es la primaria y el bachillerato, que  son los niveles  a los cuales puede aspirar la mayoría de la población, para que sirvan para alguna cosa?


Dejémoslo de este tamaño para que podamos hacer la digestión a estos interrogantes.
Mientras, tanto, recordemos el pensamiento de Edward R. Murrow: “Una Nación de ovejas, engendra un Gobierno de lobos”. Así mismo, el pensamiento popular que dice: “La situación es caótica, pero viable”.