Editorial

Hay que avanzar en C+T+i
20 de Julio de 2012


Se deben tomar muy en serio las quejas del sector académico y científico. Aquí no está en juego una política partidista ni el prestigio de un presidente ni tampoco la suerte de un cuatrienio.

Como todos los colombianos, saludamos con esperanza la Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación, aprobada hace tres años, y la más reciente Ley de Regalías, una de cuyas normas contempla la destinación del 10% de tales recursos para el impulso de proyectos en C+T+i. Pero del dicho al hecho hay mucho trecho y en este momento, a raíz de la renuncia del director de Colciencias, doctor Jaime Restrepo Cuartas, hay un debate, interesante y necesario como pocos, tanto sobre el futuro de Colciencias como sobre la política del gobierno Santos en materia tan fundamental.


No podemos aspirar, por supuesto, a llevar la antorcha del progreso mundial en ese campo y es clara la necesidad de racionalizar al máximo los recursos presupuestales siempre escasos en un país con tantas necesidades insatisfechas, pero tampoco podemos resignarnos con ir a la cola o con cumplir un papel mediocre, por debajo de países con similar nivel de desarrollo.


El doctor Restrepo, a diferencia de otros altos funcionarios del actual Gobierno que han dado un paso al costado “por motivos personales” -como lo acaba de hacer el superintendente de Salud- expuso con toda franqueza las razones de su retiro, después de casi dos años al frente de Colciencias. Resulta preocupante que, a mitad de un gobierno, exista incoherencia entre las metas que se ha fijado en ese tema y los recursos que destina para alcanzarlas, que es la principal queja del saliente director de Colciencias. “A mí me parece muy grave que el presupuesto de Colciencias se esté valorando tan bajo cuando estamos en un crecimiento muy grande, y que este tema se convierta en un regateo con el Ministerio de Hacienda”, dijo Restrepo a la revista Semana. Y no le falta razón, pues si este año Colciencias está ejecutando un presupuesto de $420.000 millones en sus distintos programas, lo lógico sería un incremento y no una reducción para el año entrante, habida cuenta de los planes de reestructuración en marcha y las metas asignadas a la entidad. Restrepo pedía $590.000 millones, y Hacienda solo tiene previstos $350.000 millones.


Hay que recordar que la Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación dio a Colciencias el carácter de departamento administrativo del Estado, poco menos que un Ministerio, lo que supone una mayor autonomía y un mayor músculo presupuestal para la entidad que debe responder por el diseño y la ejecución de la política en esos campos. Quienes no conocen los intríngulis del tema llegaron a pensar que Colciencias se haría rico con los recursos de las regalías. Resulta que estas -que para este año suman $869.000 millones-, según la Ley 1530 de 2012, son de destinación específica para investigación aplicada en proyectos de impacto regional. El dinero de las regalías no entra a Colciencias, sino que lo maneja directamente el Ministerio de Hacienda y los proyectos que propongan las regiones serán evaluados y aprobados por el Órgano Colegiado de Administración y Decisión (Ocad), donde Colciencias apenas sí ejerce la secretaría técnica. 


Allí radica la preocupación de importantes personalidades -encabezadas por el científico Rodolfo Llinás- e instituciones del mundo académico, que esta semana dirigieron una carta al presidente Santos en la que defienden la necesidad de fortalecer a Colciencias y con ella la política de estímulo a la investigación básica y no solo de la aplicada. Temen que, de no hacerlo, se pueda “dar al traste con lo que se ha construido en este frente en las últimas décadas, lo que puede llenar de frustración a una masa creciente de profesionales, grupos y centros de investigación con capacidades para generar nuevo conocimiento de talla mundial y aplicarlo para beneficio del país”.


Creemos que se deben tomar muy en serio esos cuestionamientos. Aquí no está en juego una política partidista ni el prestigio de un presidente ni tampoco la suerte de un cuatrienio. Garantizar la continuidad de los esfuerzos, mantener y fortalecer a Colciencias, formar nuevos investigadores, es un reto de todo un país que necesita avanzar hacia nuevas etapas de desarrollo.