Editorial

Costo de vida y revaluación
7 de Julio de 2012


Qué mejor oportunidad que la baja inflación para que la autoridad monetaria sea menos cicatera con los exportadores colombianos y decida intervenir de manera más drástica en el control de cambios.

Ya se ha dicho que el impuesto más gravoso sobre la economía de los hogares es el alza en el costo de vida y en esa materia el Dane acaba de entregar un reporte bastante satisfactorio sobre el comportamiento de esa variable macroeconómica. El Índice de Precios al Consumidor, IPC, presentó una variación de 0,08% en el mes de junio, inferior en 0,24% al de junio de 2011. Para los medellinenses es un alivio saber que tuvimos una inflación negativa (-0,02%), la octava más baja entre las capitales del país.


Por otra parte, la inflación acumulada en el primer semestre es de 2,01%, más de medio punto (0,52%) por debajo de la del mismo período de 2011 y constituyéndose en la más baja de los últimos diez años para el lapso enero-junio. Otro dato interesante es que la variación de precios al consumidor de los últimos doce meses es de 3,20%, tres centésimas menos que la registrada en junio de 2011.


Al término de su última reunión, del 29 de junio pasado, la Junta del Banco de la República decía en uno de los apartes de su comunicado que en mayo la inflación anual fue 3,44%, cifra similar al dato de abril, y que el promedio de las inflaciones básicas, al igual que la media de las expectativas de inflación entre uno y cinco años, se encuentran en una tasa algo superior al 3%. No alcanzaron a tener en cuenta, por supuesto, el descenso de junio (3,20% anual) que marca una tendencia y que justificaría incluso que reconsideraran la meta para este año, de entre 3 y 4%.


En un contexto de baja inflación, como el que estamos registrando, nos parece pertinente volver sobre el gravísimo problema de la revaluación, pues qué mejor oportunidad para que la autoridad monetaria sea menos cicatera con los exportadores colombianos y decida intervenir de manera más drástica en el control de cambios. Tema al que, por cierto, no se refiere en lo más mínimo en su último comunicado, ni siquiera para informar si mantiene la tímida intervención en el mercado de divisas, mediante la compra diaria de dólares, mecanismo que hasta ahora ha demostrado poca eficacia en la contención de la revaluación del peso. Lo único que decidió fue mantener la tasa de interés de intervención en el 5,25%. Ayer, el diario La República, en su editorial, reclamó una pronta baja de las tasas de interés, pues con los anuncios del Banco Central Europeo y China de bajar las suyas a mínimos históricos, y la ratificación de la Reserva Federal de EEUU de que mantendrá su tasa de interés entre 0% y 0,25% por lo menos hasta finales del 2014, lo que se prevé es una mayor afluencia de capitales en busca de mejores y fáciles rentabilidades, con el consecuente impacto sobre la revaluación.


De nuevo, la Junta presta oídos sordos a la angustia de los exportadores, que ven como se esfuman sus utilidades y se hacen menos competitivos por cuenta de un dólar en caída libre. También hace caso omiso a los llamados del Gobierno y a la insistencia de los ministros de Comercio y Agricultura sobre la necesidad de proteger la producción industrial y agropecuaria nacional de bienes exportables. Tampoco parece haber servido de nada el enjundioso debate de control político que le hicieron a la Junta en la Comisión de Asuntos Económicos del Senado, el pasado 5 de junio. Los senadores citantes, Gabriel Zapata y Camilo Sánchez, se apersonaron del justo reclamo de los exportadores y exigieron “unos esfuerzos más concretos y directos” para el control de la tasa de cambios, habida cuenta de que el país encabeza el ranking de las divisas más revaluadas, pues mientras la apreciación de monedas como la brasileña y la chilena están en el orden del 8% y 7%, respectivamente, el peso colombiano ha alcanzado niveles superiores al 9%.