Columnistas

Inmigrantes, soñadores y patriotas
Autor: Omaira Martínez Cardona
2 de Julio de 2012


En este mes de julio, varias naciones conmemoran un año más de su independencia, entre ellas Somalia, Argentina, Perú, Bahamas, Estados Unidos y Colombia.

En este mes de julio, varias naciones conmemoran un año más de su independencia, entre ellas Somalia, Argentina, Perú, Bahamas, Estados Unidos y Colombia. Tantas culturas y tan diversas formas de celebrar, algunas con mayor patriotismo que otras son un ejemplo de que la nacionalidad es un asunto complicado que va más allá de un registro del lugar donde se nace. Desconocerla y negarla para intentar olvidar el país en el que se nació y desarraigarse definitivamente es más común de lo que se cree en el mundo actual de fronteras invisibles.


Cada vez son más quienes sienten más sentido de pertenencia hacia la nación a la que emigraron que por el país en el que nacieron. Es el caso de los “Dreamers” que en Estados Unidos han demostrado que el “sueño americano” que se desvaneció hace años todavía puede ser una esperanza para algunos. Hace unos días que la graduación de preparatoria y el ingreso a la universidad de la colombiana de nacimiento pero estadounidense de corazón Daniela Peláez, considerada una de las activistas más firmes del movimiento de los jóvenes “soñadores” inmigrantes, coincidió con el anuncio del presidente Obama de suspender deportaciones y otorgar un permiso temporal de trabajo por dos años a los estudiantes inmigrantes ilegales menores de 30 años que hayan culminado la educación secundaria, certifiquen haber ingresado al país cuando eran menores de 16 años, no tengan antecedentes, hayan residido de manera continua durante los últimos cinco años o hayan servido en las Fuerzas Armadas.


Criticada por muchos que la consideran una medida populista en época pre-  electoral, lo cierto es que esta decisión ha generado expectativa entre más de 800 mil jóvenes no solo latinoamericanos sino también asiáticos que fueron llevados por su padres a ese país siendo niños y a quienes por todos los medios de divulgación se ha explicado que no es una amnistía ni una respuesta a su solicitud de una reforma migratoria integral y que deberán resolver durante este tiempo su condición de ilegales. Seis días después del anuncio, la Corte Suprema dejó sin efecto tres propuestas de la discutida ley de Arizona para detectar a los extranjeros ilegales, pero ratificó la que permite a las autoridades policiales comprobar el estado migratorio de quien sea detenido bajo la sospecha de que vive ilegalmente en el país.


El movimiento de los jóvenes soñadores comenzó a gestarse desde hace más de cinco años y logró reconocimiento hace dos, cuando tres estudiantes inmigrantes indocumentados realizaron un acto de desobediencia civil en Arizona  para presionar por la aprobación del proyecto de ley conocido como Dream Act. Hoy es un ejemplo que ha logrado movilizar e integrar varias organizaciones que apelan a métodos pacíficos para promover reformas, entre ellas la posibilidad de que estos inmigrantes puedan ingresar a las universidades pagando las matrículas que se cobran a los residentes, no las de los no residentes que son hasta tres o cuatro veces más costosas. Casualmente, en el estado de La Florida por ejemplo, que es uno de los que más inmigrantes recibe, no existe una política que les permita pagar la matrícula como residentes, mientras en otros 13 estados como California y Nueva York, pueden hacerlo.


Estas acciones de movilización deben servir para retomar el análisis sobre las políticas migratorias, tema prioritario en las relaciones entre los estados que se ha dilatado en muchos escenarios de discusión y que ha tomado ventaja en algunos países. La condición de inmigrante así sea legal con la posibilidad de obtener una o más nacionalidades o ciudadanías, no debería remplazar la nacionalidad de origen así muchos aseguren que no se es de donde se nace sino de donde se educa, se convive y se sobrevive. Cada vez son más los connacionales que partieron hacia otros países y hoy ni siquiera tienen una cédula de ciudadanía colombiana, ni ejercen sus derechos y deberes como ciudadanos así sea a distancia. Es real que en muchos casos, se es extranjero en la propia patria, pero como dice la canción: … la tierra donde se nace es una y nada más…. Negar la nacionalidad de origen e intentar desarraigarse por más vicisitudes o vergüenza que se sienta, es como andar por el mundo sin la huella de identidad y es un acto sin sentido cuando se puede ser orgullosamente patriota, inmigrante y soñador.