Editorial

La Vuelta, semillero de 韉olos
25 de Junio de 2012


Por la Vuelta, nuestros ciclistas son respetados, apreciados y apetecidos en Europa. Muchos de ellos integran equipos de importantes marcas internacionales.

Con la inobjetable y contundente victoria del santandereano Félix “El Gato” Cárdenas, finalizó ayer en Medellín la versión 62 de la tradicional Vuelta a Colombia en bicicleta, uno de los eventos de mayor arraigo en el alma deportiva de los colombianos, cuna y semillero de los más grandes ídolos del deporte en toda la historia del país.


Desde aquella primera versión de 1951 ganada por Efraín “El Zipa” Forero hasta los tiempos actuales, la Vuelta a Colombia siempre ha concentrado a un puñado de muchachos de extracción humilde. Con una enorme diferencia sustancial: esos primeros grandes ciclistas, que les abrieron el camino les sirvieron de ejemplo a generaciones de jóvenes ciclistas, no tenían en esos tiempos otra esperanza más allá que coronarse campeón de una Vuelta a Colombia. Los ciclistas corrían más por el reto personal de superarse que por los premios, los cuales no compensaban los esfuerzos ni las inversiones. En esta primera década digamos que la Vuelta se consolidó como la prueba por excelencia que colmó de alegrías y satisfacciones al deporte colombiano, alrededor de ídolos como Ramón Hoyos Vallejo, ganador de cinco coronas y quien arrastró detrás de su huella a otros jóvenes ciclistas ávidos de triunfos, como Roberto “Pajarito” Buitrago, Hernán Medina Calderón “El Príncipe estudiante”, Javier “El Ñato” Suárez y luego el sorprendente y privilegiado Martín Emilio “Cochise” Rodríguez. Valga decir que la mayoría de ellos humildes trabajadores o mensajeros que no le temieron a los retos ni a las dificultades de unas carreteras ásperas y menos a las interminables jornadas en bicicleta. La gente se volcaba entonces a las vías para vitorear a sus héroes.


La era brillante de “Cochise” comenzó en 1963, al lado de otras estrellas como Rubén Darío Gómez,  Javier “El Ñato” Suárez y Carlos Montoya. A finales de esta década se conformaron equipos por departamentos con apoyo de la empresa privada y la Vuelta se iba afianzando cada día más en la historia. En la década de los 70 se presentaron dos hechos que catapultaron el ciclismo colombiano: la aparición de un fenómeno como Rafael Antonio Niño, quien se convirtió en el primer novato en coronarse campeón de la Vuelta, y la proeza de Martín “Cochise” Rodríguez al superar el récord mundial de la hora para aficionados en Ciudad de México con un registro de 47.553 kilómetros. Ambos monstruos marcaron la historia. “Cochise” en las pistas europeas y Niño con su registro imbatible hasta ahora de ganar seis vueltas. La Vuelta comenzaba a recoger frutos de veinte años de recorrer las carreteras colombianas. Y a partir de los 80 el ciclismo colombiano saltó al panorama internacional con Alfonso Flórez Ortiz, quien luego de ganar la Vuelta en el 79, acompañado de José Patrocinio Jiménez, Fabio Arias y Rogelio Arango, entre otros, logró el primer gran triunfo para Colombia en el Tour del Porvenir en Francia. Inolvidables aquellas luchas de Flórez en la montaña con el ruso Suckorochenco. Y la Vuelta entonces adquirió una perspectiva internacional e ingresó a la era profesional.  Los grandes patrocinadores vieron en el certamen local un trampolín para que nuestros escarabajos incursionaran en tierras europeas. El ciclismo colombiano llegó a su plena madurez, de la mano de la Vuelta. Tal vez la época de mayor gloria llegó en 1984, con un muchachito a quien llamaban “El Jardinerito”: Luis Herrera. Ganó la Vuelta y ese mismo año se convirtió en el primer corredor aficionado en ganar una etapa en el Tour de Francia, en aquella fría e histórica jornada del Alpe d’Huez. Desde entonces, los entrenadores incluyeron la Vuelta como una etapa previa indispensable en el ciclo de las grandes jornadas europeas. Y vinieron otras tardes de euforia de la mano de Lucho Herrera “El Jardinerito”, quien nos llenó de gloria en las montañas de Italia, Francia y España, como el mejor escalador del mundo y triunfador en la Dauphiné Liberé. Y luego los triunfos de Fabio Parra, con el título a mejor neoprofesional en el empinado Tour de Francia. Y Martín Ramírez, entre otros.


Por la Vuelta, nuestros ciclistas son respetados, apreciados y apetecidos en Europa. Muchos de ellos integran equipos de importantes marcas internacionales. Pero lo más importante, es que gracias a la Vuelta tenemos ídolos como “El Gato” Cárdenas y muchos otros muchachos que aún ven en el deporte un camino de superación y de progreso, para ejemplo de nuestra juventud e imagen de nuestro país en el mundo.