Columnistas

Tango brujo...
Autor: Abelardo Ospina L髉ez
25 de Junio de 2012


h, Carlitos Gardel y dem醩 cantores del 2 x 4! 髆o siguen impert閞ritos e inolvidables los tangos que llegaron a estos vecinos de Am閞ica Latina y otras demograf韆s lejanas!

La polémica sobre el lugar de nacimiento del Morocho del Abasto, hace unos años dio nuevo giro tras la afirmación de una investigadora argentina (Martina Iñiguez), quien sostiene que el cantor cursó escuela en Montevideo. La postura de esta dama ha sido refutada por el Centro de estudios gardelianos del país austral. Otros repiten que  Gardel nació en Tacuerembó, al norte de la capital uruguaya, entre 1883 y 1885, “fruto de una relación carnal de Carlos Escayola y su cuñada María Oliva, que a su vez, entregó el niño a la francesa Marie Berthe Gardés, para luego emigrar a Buenos Aires. Unos terceros sostienen que “vino al mundo” el jueves 11 de diciembre de 1890, en Toulouse: hijo natural de Marie Berthe Gardés y a los dos años llegó al cosmopolita distrito mayor gaucho. De la historia de Gardel, lo único cierto que sabemos es la fecha y lugar de su muerte (el 24 de junio de 1935, en la muy paisa ciudad de Medellín, Colombia).


Pero veamos algo de tango: los antioqueños, entre la nostalgia y la bohemia que acompañan las tertulias en bares especializados o no, reciben a cantores, músicos y bailarines, porque en la urbe, también en Manizales, Pereira y Armenia, especialmente, el dicho compás sigue vivo: música y letra ofrecen y/o insinúan fuentes de inspiración  y de modernización de intérpretes, eso sí, sin llegar a “la ventolera” de personajes que lo único hecho por el verdadero tango, es prostituirlo, según el periodista Rodrigo Pareja.


A propósito: el colega Pareja escribió el 6/VI/2007 (Tangovía Festival), entre otros acápites, este, desde luego que con sobrada razón: “Está bien que traigan … “artistas” del tango para descrestar a unos cuantos incautos y a aquellos que recién llegaron a la estación del tren y se treparon en el último vagón”. Y concluye de esta guisa: “Del espectáculo bailable, es mejor no hablar, pues se trató más de una exhibición de maromas y acrobacias, que en nada incita a las gentes comunes y corrientes a interesarse por bailar tango, pues si para hacerlo hay que ‘parar las patas y mostrarlo todo’, es mejor dedicándose al bolero”.


Sí, el tango (“hijo mestizo de criollos, italianos, españoles, franceses y prostitutas polacas”, de conformidad con el Profesor Jaime Jaramillo P, en ¡Viva el tango!), desentraña la cotidiana condición humana, revelando el espíritu porteño y se sustenta en los barrios de Buenos Aires, de Japón, en calles de París y algunos centros culturales de New York. Y entre nosotros, en los boliches escuchamos ese compás – no muy alegre ni juvenil -, porque el tango es dulce (“Es un sentimiento triste que se baila”, según Santos Discépolo, padre del famoso “Cambalache” ) y  de sus letras y melodías se infiere claramente esa verdad.


“Si bien –escribió autor cuyo nombre desconocemos- sus orígenes todavía se polemizan en mesas de café tangueros, no se discute el prestigio y reconocimiento que adquirió, internacionalmente”.


Para cerrar esta breve nota, dejamos al lector estos versos del muy escuchado y cantado “Cuartito azul,” en la favorita voz de Francisco Amor: Cuartito azul/de mi primera pasión,/vos guardarás/todo mi corazón./Si alguna vez/volviera la que amé/vos le dirás/que nunca la olvidé./Cuartito azul,/hoy te canto mi adiós./Ya no abriré/tu puerta y tu balcón.


¡Ah, Carlitos Gardel y demás cantores del 2 x 4! ¡Cómo siguen impertérritos e inolvidables los tangos que llegaron a estos vecinos de América Latina y otras demografías lejanas!