Columnistas

Juego limpio con Colombia
Autor: Iván Guzmán López
19 de Junio de 2012


El Cerrejón, una mina a cielo abierto que produce 32 millones de toneladas de carbón térmico al año, es la mina más grande de Colombia y una de las más grandes del mundo. Está localizada en el municipio de Albania, en el departamento de la Guajira.

El Cerrejón, una mina a cielo abierto que produce 32 millones de toneladas de carbón térmico al año, es la mina más grande de Colombia y una de las más grandes del mundo. Está localizada en el municipio de Albania, en el departamento de la Guajira. Los propietarios principales de la mina son las multinacionales BHP Billiton, la compañía minera más grande del mundo, cuyo origen es producto de la fusión de la compañía australiana Broken Hill Propietary y la británica Billiton; la Xstrata plc, una compañía minera mundial con sede en Londres y la  Anglo American plc, también con sede en Londres y operaciones en África, Asia, Australia, Norteamérica, Suramérica y Europa.  Cada una de estas 3 multinacionales es propietaria del 33% de los activos totales. Se estima que en el 2011, generó $ 3,5 billones de pesos y una utilidad neta aproximada de $ 825 mil millones de pesos. Hasta aquí, el asunto parece “normal”, como dicen hoy en día, los muchachos.


La semana pasada llegaron a mi buzón de correo dos comunicaciones (y aquí viene lo “anormal”), ubicados en orillas opuestas: el primero, un correo con fecha junio 14 de 2012, y rubricado por Juliana Jaramillo Millán, Coordinadora de Información e Investigación, División de Comunicaciones, Cerrejón. La misiva dice que “Con motivo de la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente, Cerrejón realizó en sus instalaciones la jornada de Reconocimientos Corporativos Ambientales, ‘Premios Wuomain’, que se cumplió en el marco de una feria ambiental programada para los trabajadores. Los ‘Premios Wuomain’ exaltan la gestión de los empleados que con sus iniciativas y aporte se destacan y contribuyen a las estrategias de gestión ambiental de Cerrejón. Con estos premios, Cerrejón quiere incentivar a sus colaboradores para que velen por el respeto a la biodiversidad, y por el manejo adecuado y control en el uso de los recursos naturales en las diversas actividades de la operación. Para esta empresa minera –continúa el comunicado–, el cuidado del medio ambiente es uno de los factores más importantes de su modelo de negocio, y la estrategia se basa en los requerimientos del Sistema de Integridad Operacional, certificado bajo la Norma ISO 14001, que no solo asegura el cumplimiento de todas las regulaciones aplicables, sino que promueve las mejores prácticas ambientales entre sus trabajadores y en la industria minera”.


Por otro lado recibí carta fechada en Bogotá, a 12 de junio de 2012, y remitida por el Senador Jorge Enrique Robledo al doctor Federico Rengifo Vélez, Ministro del Interior, y cuya referencia dice que “Es inaudito que el Ministerio del Interior viole la ley para facilitar que El Cerrejón pueda desviar el Río Ranchería”. En la misiva, con copia a la Procuraduría General de la Nación, la Defensoría del Pueblo y la Corte Constitucional, se denuncia que “en el departamento de la Guajira la empresa El Cerrejón, de propiedad de (…), pretende desviar el Río Ranchería en un tramo de 26 kilómetros para explotar 500 millones de toneladas de carbón. El proyecto se encuentra ubicado en una zona en la que residen varias comunidades indígenas, por lo que requiere de una consulta previa”. La carta advierte que “adelantar una ‘consulta previa’ sin que El Cerrejón haya solicitado la licencia ambiental viola la ley, porque el artículo 12 del Decreto 1320 de 1998 dispone que las consultas previas deben realizarse después de que el interesado solicite la respectiva licencia ambiental y publique los estudios técnicos que sustentan el proyecto”.


Este tipo de jugadas, que se vienen haciendo desde el siglo XVIII, y muy recientemente en los páramos de Santurbán y Almorzadero, sumadas a la minería ilegal y a los hechos denunciados hace poco con la hoy “reputada” Pacific Rubiales, nos debe poner en alerta máxima. La “confianza inversionista”, tiene que implicar ¡Juego limpio con Colombia!