Editorial

La recuperación del Magdalena
14 de Junio de 2012


Las labores de rescate de tan vital arteria, justo es reconocerlo, comenzaron a materializarse en el Gobierno del presidente Uribe.

Entre las instituciones creadas por la Constitución del 91 se destaca la Corporación Autónoma del Río Grande la Magdalena, valiosa iniciativa del doctor Horacio Serpa, quien entonces hacía parte de la presidencia tripartita de la Asamblea Constituyente a nombre del Partido Liberal.


Hasta el 2001, cuando se conmemoró el 5º Centenario del descubrimiento de la desembocadura del gran afluente -que con justicia se considera la espina dorsal de la nacionalidad colombiana- fue poco notoria, por no decir nula, la actividad y la eficiencia de Cormagdalena en el cumplimiento de aquel expreso mandato constitucional (Art. 331) que justifica su creación: recuperar la navegación y la actividad portuaria, adecuar y conservar las tierras a lo largo de su cuenca, promover la generación y distribución de energía y velar por la preservación de los recursos ictiológicos.


Las labores de rescate de tan vital arteria, justo es reconocerlo, comenzaron a materializarse en el Gobierno del presidente Uribe, cuyo Ministerio de Transporte -en cabeza de Andrés Uriel Gallego- con la activa participación de la Federación de Departamentos -entonces presidida por el gobernador Guillermo Gaviria Correa-, los gremios de la producción, Cormagdalena y otras instituciones, se propusieron recuperar la navegabilidad del río a lo largo de sus 886 kilómetros navegables, entre Puerto Salgar y Barranquilla. La meta que se trazó el gobierno Uribe fue que, a más tardar en el 2020, el Magdalena esté plenamente recuperado en su navegabilidad y buena parte de las mercancías de exportación e importación se estén movilizando por esa vía fluvial.


Desde entonces, la tarea de dragado liderada por Cormagdalena, con la que se logran mantener profundidades de 4,5 pies de Puerto Salgar a Puerto Berrío y de seis pies entre este puerto antioqueño y Barranquilla, ha permitido una reactivación importante del transporte de carga por el Magdalena, que hoy alcanza la cifra de 1,2 millones de toneladas, una porción (4%) todavía muy pequeña del total de 180 millones de toneladas anuales de carga nacional, de las cuales el 82% se mueve por carretera, el 13% por vía férrea y solo el 1% por avión.


Ya es un lugar común hablar del grave retraso en materia de infraestructura de transporte, en un país donde el 80% de los 142.000 km de carreteras no está pavimentado, donde solo tenemos mil kilómetros de dobles calzadas y donde, según los expertos, cuesta menos traer un contenedor desde China hasta Buenaventura, que llevarlo de este puerto a Bogotá por carretera. Según el BID, el hecho de no contar con vías adecuadas genera costos logísticos que representan hasta el 18% de las ventas de las empresas nacionales, cuando en el resto de la Comunidad Andina ese porcentaje es del 14% y en EE.UU. del 8%.


Esas cifras muestran la importancia de recuperar el transporte fluvial a través del río Magdalena, mucho más económico que los demás sistemas, aun cuando es claro que para la competitividad del país y los desafíos del libre comercio, tenemos que avanzar simultáneamente en las dobles calzadas, especialmente las llamadas Autopistas de la Prosperidad, una de las cuales es la que comunicará a Medellín y el centro del país con Puerto Berrío, y en la reactivación y modernización de la red férrea, necesario complemento de un verdadero sistema de transporte intermodal.


En ese sentido, hay que reconocer que el gobierno Santos está haciendo su mejor esfuerzo por atender todos los frentes. En el caso específico del Magdalena, aparte del dragado permanente, en el cual la Nación y Cormagdalena invierten este año $53.000 millones, hay dos proyectos en marcha, el más importante, sin duda, el encauzamiento, que comprende diques, cierres parciales de brazos y protección de orillas, entre Puerto Salgar y Barranquilla. El otro es el Plan Maestro del Río, del que hablamos en nuestro editorial del 12 de mayo de 2011, al cual se dio gran impulso con el convenio entre Cormagdalena e Hydrochina.


El presidente Santos promete que al finalizar su Gobierno, ya no serán 1,2 sino 6 millones de toneladas las que se estarán moviendo por el gran río patrio. ¡Amanecerá y veremos!