Columnistas

Un cuerpo policial sano en Medellín
Autor: Jaime A. Fajardo Landaeta
14 de Junio de 2012


Para el programa de opinión Infrarrojo de Teleantioquia, me preguntaba Federico Benítez González -su codirector- si yo consideraba que existía mucha corrupción en la policía del Valle de Aburrá.

Para el programa de opinión Infrarrojo de Teleantioquia, me preguntaba Federico Benítez González -su codirector- si yo consideraba que existía mucha corrupción en la policía del Valle de Aburrá. Le expliqué que la presión a que están sometidos los uniformados en las diversas comunas, por parte de las bandas y combos, conduce a que muchos sucumban ante ese fenómeno, o que se dejen manipular por los delincuentes. Agregué que para resolver un problema hay que empezar por reconocer su existencia y que resulta evidente que algunos mandos de la institución minimizan sus alcances.


Conviene recordar que hace pocos días el general Yesid Vásquez, comandante de la Policía Metropolitana, ordenó la destitución y captura, con el apoyo de la Fiscalía, de ocho uniformados acusados de colaborar con unas bandas del sector de Altavista, en Medellín. Esta decisión demuestra que al seno de la institución existe un claro compromiso de erradicar la corrupción que allí pueda surgir, y concreta la política que desarrolló el general Óscar Naranjo de combatirla a fondo.


Lo que no se puede desconocer, para el caso de Medellín y el Área Metropolitana, es que el objetivo de las mafias y del crimen organizado ha sido, desde hace años, penetrar nuestra fuerza pública, una práctica que se afianzó con el auge del narcotráfico y que en algún momento puso a su favor una parte de ella. Muchos policiales “se torcieron” por temor, cuando Pablo Escobar pagaba hasta dos millones de pesos por sus vidas.


Si bien los grupos ilegales pretenden desprestigiar la institución y asediarla con acusaciones, no es conveniente soslayar el impacto que tiene sobre la comunidad la connivencia de algunos de sus miembros con dichos grupos. Muchos ciudadanos se niegan a denunciar los actos delictivos porque no creen en la Fuerza Pública, o temen a las represalias si señalan a alguno de sus miembros de estar vinculados con el crimen organizado.


Afortunadamente -y lo digo con conocimiento de causa- se trabaja intensamente para depurar la institución, propósito en el que sobresale la gestión del general Vásquez y el compromiso de sus mandos. Pero creo que se debe partir del reconocimiento de que existe un problema grave, que exige salidas y estrategias de fondo, y que en la medida que se encare aumentarán la confianza ciudadana y el apoyo y compromiso que la institución requiere.


Nota: A propósito, uno de los hombres que mayor compromiso ha demostrado con esta política de saneamiento policial es el teniente coronel Yed Milton López, comandante de la Policía Comunitaria del Área Metropolitana, quien ahora sufre la pena del fallecimiento de su pequeña hija Sara Sofía. Mi solidaridad con él, su esposa, hijo y demás miembros de la familia.