Columnistas

Nuestro proceso de paz
Autor: Alejandro Garcia Gomez
13 de Junio de 2012


Actualmente se han prendido las alarmas por un posible nuevo proceso de paz, del que el presidente Santos no ha dado ninguna certeza.

Actualmente se han prendido las alarmas por un posible nuevo proceso de paz, del que el presidente Santos no ha dado ninguna certeza. A pesar del escepticismo de la totalidad de los colombianos frente a otra frustración, el país se muestra dividido frente a su conveniencia o inconveniencia. De un lado están quienes opinan que a las Farc hay que derrotarlas plenamente para que sus comandantes se vean obligados a aceptar las condiciones. Es decir, negociar su rendición. Los líderes de esta opinión hacen parte de un gran sector de la extrema derecha colombiana, aunque no toda piensa así.


Del otro lado están quienes opinan que no se debe desaprovechar el momento para la paz. Con el escepticismo consciente de más de tres procesos frustrados por cuenta de las tácticas de las Farc (principalmente por el cinismo exhibido en el proceso con el fatuo gobierno de Andrés Pastrana, a quien más que la paz le interesaba el premio Nóbel) hay un argumento muy fuerte: si Uribe no pudo derrotarlas completamente a pesar de 2 períodos presidenciales y 8 años de guerra, nos podríamos demorar otros sesenta años, o más, para que las FFAA las aniquilen totalmente, con desangres alternos semejantes a los falsos positivos. Las mismas causas geográficas y sociológicas por las cuales la corona española no pudo contra las fuerzas independentistas neogranadinas, esas mismas no han dejado que se produzca “el fin del fin”, tan publicitado, hasta la jocosidad, en la era Uribe. Recordemos que fue la Nueva Granada la que luego “libertó completamente”, con recursos físicos y humanos propios, a las otras cinco repúblicas bolivarianas, luego de que ella misma se sacudiera totalmente antes que las otras, debido a las causas geográfico-sociológicas que jugaron en su favor.


Pero hay algo mucho más grave en lo que quizá no hemos pensado: si se llegara hasta la casi aniquilación de esas fuerzas, se acabaría también con su estructura piramidal de obediencia y mando, por simple logística (comunicaciones) además de causas disciplinarias. Los combatientes, que ya han hecho de la suya una vida militar, que quizá no conocen o que han olvidado otras formas de “ganarse la vida”, o que no la desean porque saben que con un arma en la mano no necesitan trabajar de sol a sol como el resto, empezarían a formar pequeñas bandas con otros grupos violentos que, con el tiempo serían cada vez mayores en tamaño y logística, en medio de la corrupción que campea en toda parte. Los mandos militares aseguran que ya hay este tipo de alianzas en algunas zonas del país. Que la bomba de Tumaco (1.II.12) fue una alianza entre Farc y Rastrojos. O sea que, según los mandos militares, ya habría comenzado esta explosiva mezcla contaminada. Ya se había dado también este caso, con sus particulares condiciones, al final de nuestra histórica campaña libertadora, con los combatientes y comandantes que quedaron al garete después de la victoria final. Todas nuestras guerras posteriores  –que culminaron con la Guerra de  los Mil Días- contaron con este flagelo y lo empataron con la Violencia de nuestro s. XX, que es la que continúa en nuestros días con formas de hoy. En México, al final de su gran revolución agrarista, también se dio este caso. El mismo que se presentó en varios de los pequeños países centroamericanos a finales del pasado siglo y que hoy se debaten entre los más violentos del mundo.


El momento es clave: o comenzamos de nuevo otro proceso de paz, claro que con los ojos bien abiertos, o nos jugamos la aniquilación total de las Farc con la seguridad de que siempre quedarían agravios, o sea, rescoldos de nuevas guerras o violencias.


Nota 1.- Concurso novela corta, U Central, mínimo 80, máximo 150 páginas. Premio 5 millones y publicación. Cierre 13 junio. Informes: mireyaucentral@yahoo.es


Nota 2.- Salón de artistas. Premios: 5 y 3 millones y dos menciones de honor. Plazo 13 junio. Inf: Cultura@pasto.gov.co y pinacotecadenarino09@gmail.com