Columnistas

VIS: Pertinencia y control
Autor: Alvaro T. López
12 de Junio de 2012


Para las elecciones de 1982, el entonces candidato liberal Alfonso López demostró que las propuestas sobre la vivienda popular o “sin cuota inicial” como se decía entonces, pueden ser el mayor ejercicio de populismo y desorden

Para las elecciones de 1982, el entonces candidato liberal Alfonso López demostró que las propuestas sobre la vivienda popular o “sin cuota inicial” como se decía entonces, pueden ser el mayor ejercicio de populismo y desorden, si se ejecutan por fuera del concepto integral de planeación urbana, con miras al desarrollo de las ciudades y a la superación de la inopia. La esencia del asunto tiene que ser la erradicación del estatus de pobreza, hacinamiento y discriminación fáctica de las personas que carecen de recursos económicos. La mera construcción de las que aquí hemos dado en llamar “de interés social”, no constituye un reto grande en materia arquitectónica, pero sí requiere conciencia de armonía y ordenamiento. La experiencia de Antioquia le puede permitir al país estructurar un proyecto económicamente viable y socialmente pertinente.


La intención del presidente Santos, puede ser tan buena como lo fue la de Aníbal Gaviria, cuando en su gestión en la Gobernación de Antioquia se propuso dotar de vivienda a más de cien mil familias. Pero no es lo mismo construir vivienda de interés social en nuestros municipios, que hacerlo en capitales con altos índices de densificación, sobre todo en ciudades como Medellín que, por su carencia de tierras es muy sensible a cualquier intervención errónea que puede deteriorar importantes sectores, por aquello del factor ideológico que influye en los usos urbanos. Hay la necesidad de revisar las políticas que se adopten en la materia. Lo primero será que quienes se encarguen del tema en las administraciones regionales y locales, no actúen con independencia del concepto de ciudad, como rueda suelta frente a las autoridades de planeación. Para adelantar proyectos de las llamadas vivienda de interés social y de interés prioritario, hay que clarificar la proyección de urbe y región.


Varios fantasmas amenazan la llamada vivienda de interés social. Falsos saberes o portadores de saberes sobre la materia, no son más que poses. No existe un saber particular sobre este tipo de proyectos. Sí lo hay sobre construcción de ciudad, sobre proyecciones de desarrollo económico y sobre manejo de conflictos sociales, pilares en los que debe fundamentarse cualquier intervención urbana de esta tipo. Puede llegar a ser caótico y  factor de detrimento, un proyecto de vivienda popular que no atienda las tendencias de uso y vocaciones del suelo urbano; solucionar la carencia con más pobreza, nos detiene y resigna a permanecer en la indigencia; es inútil pensar en vivienda del tipo en comento, sin adentrarse en la problemática del conflicto social y las migraciones por violencia y por atraso.


Pero lo más ominoso, como siempre, es la corrupción. Aprovechando la sentida necesidad del asunto, traicionando la confianza del mandatario, puede haber mandos medios que dolosamente le meten mano, obligando a terceros y particulares a contratar con empresas en las que tienen intereses; desechando materiales nobles y abundantes, la madera por ejemplo, para optar por lo que producen los amigos; pagando materiales malos como si fueran de óptima calidad. Hay que acorazar los procesos y procedimientos, para que los malos no se sigan enriqueciendo indebidamente y la vivienda popular sea realmente una solución.