Columnistas

Berl韓: Eleg韆 del 醨bol
Autor: Dario Ruiz G髆ez
11 de Junio de 2012


la volumetr韆 arquitect髇ica no llega a deshumanizarse, ni llega a desproporcionarse la presencia de la tecnolog韆


En el principio de Berlín estuvo el árbol como definidor de las directrices de lo que sería sucesivamente el trazado de la ciudad. El árbol genera los amplios espacios de las calles berlinesas, festonea el tejido que el río Spree establece a lo largo y ancho de la singular geografía urbana. Árboles que como el Tilo y el Castaño alcanzan notoriedad visual por su esbeltez obtenida a lo largo de los años. ¿Cómo en una ciudad como la nuestra pudieron derribarse diez mil árboles bajo la falacia de que obstaculizaban el progreso?


El árbol urbano establece su jerarquía visual al paso de los años, robusteciendo su tronco, alargando sus ramas, ascendiendo en sus copos. Y el urbanista supo leer el hecho de que el árbol no es algo inerte del cual se puede abusar sino que es él, quien establece algo muy importante: la escala de la ciudad en lo que respecta a manzanas y bloques de edificios, en las dobles hileras a través de las avenidas, o en los grandes jardines del centro como el Tiergarten donde establece su diferencia de verde, de ramajes, la capacidad de cantar con el viento, de recordarnos, al lado de la intoxicante gran vía vehicular, que necesitamos de los senderos del bosque.


Si Haussmann en París trató de someterlos a hacer parte de un decorado, si quiso domesticarlo bajo su cartesianismo, en Berlín el árbol actual sin restricciones a su soberanía vegetal, a su lenguaje que siempre quiere recordarnos las metáforas imprescindibles para seguir viviendo. Por eso, la volumetría arquitectónica no llega a deshumanizarse, ni llega a desproporcionarse la presencia de la tecnología.


De este modo los recorridos se llenan de placer visual, y el transporte -metro, autobús y tranvía- es mediatizado por la continuidad que establece el hilo conductor de las imágenes vegetales. Mientras ciudades como Medellín han visto cómo de manera despiadada las imágenes urbanas que deberían tener una continuidad como la vida de sus habitantes han sido destrozadas con la dañina idea de que hay que olvidar lo que se hizo y estar empezando, en Berlín lo fundamental consiste en que las imágenes de la ciudad guardan una continuidad de tiempo y espacio a pesar de las diferencias o contrastes entre los distintos distritos tal como se hizo incorporando el trazado del Berlín Oriental.


En los viejos sectores donde el patio como interior de manzana se ha rescatado -poética herencia- junto a los nuevos barrios de vivienda exclusiva, la lectura del palimpsesto del trazado urbano es evidente, lo viejo, lo nuevo. Sentado en el café   Bertolt Brecht, me sorprendo de ver las siluetas de las embarcaciones que recorren las aguas de los canales repletos de turistas. La concepción de escala urbana proviene por lo tanto de la serena convivencia de tiempos y usos, de que el ciudadano pueda tener distintas perceptivas de la ciudad, el cristal, la estructura metálica, el ladrillo, lección soberana de urbanismo que me pone a pensar en lo que perdimos y seguimos perdiendo para siempre.