Editorial

Celebramos la Alianza del Pacífico
8 de Junio de 2012


Chilenos, mexicanos, peruanos y colombianos deben estar orgullosos de sus líderes, porque dejaron de lado posibles diferencias ideológicas para buscar el progreso de sus pueblos.

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En tiempo récord y cumpliendo estrictamente la agenda que se habían propuesto en la Cumbre de Mérida del 4 de diciembre de 2011, los presidentes Sebastián Piñera, Felipe Calderón, Ollanta Humala y Juan Manuel Santos dieron vida este miércoles al más ambicioso proceso de integración surgido en Latinoamérica en los últimos tiempos, con la suscripción del Acuerdo Marco de la Alianza del Pacífico, que arranca con sus cuatro socios fundadores: Chile, México, Perú y Colombia, pero tiene sus puertas abiertas a la adhesión de otros países del Pacífico latinoamericano, siempre que cumplan con tres requisitos fundamentales: “la vigencia del Estado de Derecho y de los respectivos órdenes constitucionales, la separación de los poderes del Estado y la protección y el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales”.


Para la firma del histórico tratado, el presidente Piñera, anfitrión de la IV Cumbre, escogió un lugar emblemático de Chile, el Observatorio Paranal, emplazado en el cerro del mismo nombre, al sur de la ciudad de Antofagasta, reputado como uno de los más importantes del mundo con sus cuatro telescopios principales, operados por el Observatorio Austral Europeo. Al acto asistieron también representantes de Panamá, Costa Rica, Japón, Canadá y Australia. Los dos primeros están en la Alianza en calidad de observadores, pero la presidenta Laura Chinchilla solicitó, en carta a la Cumbre, que se le permitiera “suscribir como estado parte el Acuerdo Marco de la Alianza”. Será bienvenida, le advirtieron, cuando Costa Rica cumpla el requisito de tener acuerdos de libre comercio con todos los otros socios y, como se sabe, aún está pendiente y en proceso de negociación el TLC con Colombia.


A nosotros nos parece muy importante la integración no solo de Panamá y Costa Rica, sino también de El Salvador, Guatemala y Honduras, porque la alianza va mucho más allá del libre comercio; es también libre circulación de bienes, servicios y capitales y libre tránsito de personas. Eso en el corto plazo, porque a mediano plazo la meta es, en palabras de Piñera, “unir nuestras fuerzas para proyectarnos en forma unida y con apoyo mutuo hacia el mundo del Asia-Pacífico, que es el mundo del presente y el mundo del futuro”. Eso explica la presencia en la cumbre de los delegados de Japón, Canadá y Australia, tres poderosos miembros del gran bloque Asia-Pacífico, representado en el Foro de Cooperación Económica, Apec, donde Colombia busca asiento y esta Alianza lo hace más viable, pues ahora, con mayores veras, contará con el apoyo de Chile, Perú y México, miembros del exclusivo club, y muy seguramente también con el de Japón, Canadá y Australia, cuya presencia en Antofagasta prueba el vivo interés con que están mirando sus gobiernos la integración del Pacífico latinoamericano.


Chilenos, mexicanos, peruanos y colombianos deben estar orgullosos de sus líderes, porque dejaron de lado posibles diferencias ideológicas para buscar el progreso de sus pueblos. Además, merece un crédito especial el autor de la iniciativa, el expresidente Alan García, quien la propuso a sus homólogos en Lima, el 28 de abril de 2011. Y en EL MUNDO sí que estamos de plácemes, pues desde el 2006 advertimos en estas columnas el claro alineamiento de los países de la región en dos bloques y la necesidad de que Colombia, en materia de integración, pusiera su mayor empeño en el bloque Pacífico latinoamericano. Los hechos nos dan la razón. La Alianza Pacífica es una realidad inobjetable, con una perspectiva de crecimiento extraordinario. En contraste, el bloque atlántico, alineado en torno al “socialismo del siglo XXI”, refractario al libre comercio y con gobiernos empeñados en una pelea anacrónica e inútil con EE.UU. -como se vio en la última Asamblea de la OEA- está en franca decadencia.




Comentarios
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Mario
2012/06/08 04:47:28 am
Sin tanta alharaca ni demagogía, rápidamente se logró uno de los tratados unificadores más importantes de la franja del Pacífico. Ojalá hubiesen sido todos. Pero, sinembargo, están los más importantes. Para Antioquia, especialmente, es muy relievante la inclusión de Costa Rica por el creciente mercado que tenemos con ellos. Lo mismo que las asesorías para el desarrollo de la infraestructura de este país. Su actual gobierno ha desmostrado su interés en unirnos cada vez más. Insistamos con perseverancia por el destaponamiento del Darién. La construcción del hospital de alta tecnología en Apartadó así lo amerita y con este tratado mucho más...
rodrigo
2012/06/08 01:14:49 am
todo lo que sirva para sacar a estos paises del atraso y enfrentar al chavismo y la delincuencia, bienvenido sea.