Columnistas

Espacios para la economía informal
Autor: José Maria Bravo
8 de Junio de 2012


Es un hecho, se perciben fenómenos, manifestaciones de decadencia y de crisis en la economía de consumo

 Es un hecho, se perciben fenómenos, manifestaciones de decadencia y de crisis en la economía de consumo, en el desarrollo económico, que ha llevado como consecuencia, a que se presente un subproducto que se conoce usualmente como la economía informal, manifestada por las ventas estacionarias en espacios públicos o libres, o una combinación de estas, o ambulantes, que se mueven.


En los procesos de desarrollo económico, este fenómeno se ha manifestado históricamente en todo el mundo en las distintas sociedades o comunidades, como la única posibilidad de subsistencia de gran número de la población, de centenares de personas que por muchas razones, no tienen empleo remunerado fijo o parcial, y sin seguridad social.


Se han presentado fenómenos que cambiaron, no positivamente, la estructura de la sociedad, como la inseguridad, los desplazamientos de grandes masas de población, la falta de infraestructuras e instalaciones mínimas para una vida humana en las zonas rurales, el abandono del campesino, la marcada tendencia hacia la era del ocio, muchas veces debida a la falta de oportunidades, que ojalá algún día sea para que los avances socio-económicos permitan la liberación gradual del tiempo para procesos de realización humana.


Si la sociedad de consumo, y muy acelerada por cierto, produce grupos de personas que en forma diferente a los procesos de la economía tradicional no logra su subsistencia vital, le toca a las oficinas de planeación estudiar, analizar, y proponer acciones y mecanismos para enfrentar positivamente, con soluciones espaciales, el desempeño cotidiano de esos grupos de población, que son cada vez mas crecientes.


Hay que entender que la creatividad de mucha gente, lleva a veces a unas producciones personales, originales, que necesitan espacios y mecanismos para llegar a los posibles consumidores. Es la misma iniciativa privada, que necesita incentivos de toda índole, para el desarrollo de áreas diferentes, nuevos modos de producción, que en no pocos casos, ofrecen aportes y soluciones a necesidades sentidas de la comunidad.


Es el momento, quizás tarde, de presentar propuestas para organizar o reorganizar la economía informal, las ventas ambulantes, como hecho real de nuestras sociedades, economía que es la única solución para la vida misma de muchos grupos de personas.


Hay que apoyar y racionalizar la economía informal, entendida como otra expresión del desarrollo económico-social de los tiempos presentes, a las ventas ambulantes, a la a producción de elementos de consumo no tradicionales de iniciativa particular.


Los avances que ha tenido la planeación física urbana, muestran procesos y mecanismos de desarrollo de los llamados espacios públicos, de áreas libres.


Es necesario que se dignifique este sector real del desarrollo económico, que se estudie cuidadosamente su incorporación a los espacios urbanos, en áreas en donde se puedan establecer grupos de personas pertenecientes a esa realidad económica que está y estará presente en el desarrollo local.


Hay que pensar, reglamentar y vigilar, por ejemplo, que en grandes avenidas, con arborización bien diseñada y desarrollada, las hileras de árboles dejan espacios libres, que no son utilizados para la circulación urbana peatonal, que  son verdaderos escenarios para localizar en forma organizada  y controlada sectores de la economía informal.


Que decir de espacios en plazas, plazoletas, parques, áreas verdes libres solitarias, en donde con un amoblamiento urbano para la economía informal, además de embellecerlos, colaborarían para dar respuesta al desarrollo económico de mucha parte de la comunidad.


El pasado nos interroga sobre ¿por qué no se han estudiado y propuesto espacios para ubicar adecuadamente manifestaciones de esa realidad que es la economía informal?