Columnistas

¡Ni joven, ni viejo!
Autor: Iván Guzmán López
5 de Junio de 2012


Cuándo se dará cuenta la ciega y sorda y sórdida dirigencia colombiana que nadie padece tanto ni protagoniza tanto el drama de este país como esa juventud que debería estar disfrutando las mieles de la vida y aquí es pasto de la desdicha

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Hablando del triste drama de la juventud colombiana, en su columna de El Espectador (27-05-2012), dice nuestro escritor William Ospina: “¿Cuándo se dará cuenta la ciega y sorda y sórdida dirigencia colombiana que nadie padece tanto ni protagoniza tanto el drama de este país como esa juventud que debería estar disfrutando las mieles de la vida y aquí es pasto de la desdicha, de la incertidumbre y de la muerte?


“A veces nos dicen que el principal mal de Colombia es el desempleo, a veces que la inseguridad, a veces que la violencia intrafamiliar, a veces que la drogadicción, a veces que la exclusión. Pero con demasiada frecuencia todas esas cosas recaen sobre el mismo sector social: los jóvenes entre los 15 y los 25 años. Tantos males acumulados son en realidad un mismo mal: el de un país que no tiene la menor consideración por sus jóvenes, ni por su convulsionado presente ni por su desesperanzado futuro.


“Las estadísticas revelan que en Colombia el índice de desempleo juvenil duplica el de toda la América Latina. Nuestros jóvenes no tienen trabajo, el caso de las mujeres es aún más alarmante que el de los hombres, y eso que no sabemos si en las cifras de empleo se cuentan los muchachos que viven del rebusque en los márgenes del código penal y las muchachas que viven de la noche”.


Súmele a su inventario, amigo William, lo más triste de todo: el mínimo porcentaje de jóvenes que escapa de las garras de la delincuencia, de la prostitución o del narcotráfico, cae en manos de politiqueros inescrupulosos, sobre todo de populistas pregoneros de la transparencia, que los usan en sus sucias campañas bajo la promesa de un puesto, “cuando el doctor sea elegido”. Elegido “el doctor”, se materializa el engaño y desaparece la esperanza; y es entonces cuando esos jóvenes reciben el puntapié final para engrosar la lista de la ignominia y de la muerte. 


Pero como en Colombia lo único que importa es la ganancia, otro grupo social, “en crescendo”, espera su golpe certero: los viejos; eufemísticamente, “adultos mayores”, con alguna esperanza de acceder a una pensión. Alertado el capital internacional por sus peones criollos, alegando “avances sociales extraordinarios” y fabulando una “esperanza de vida” a límites inverosímiles, se trabaja internamente y se exige desde afuera el aumentar la edad de pensión, incrementar las semanas cotizadas y bajarle al monto de las pensiones. Así pues, en pocos años seremos un país de viejos que arrastran una vida miserable y dependiente, por ciudades y campos; muchos se esconderán en una sórdida habitación hasta que la muerte los libere del duro yugo de la vida, reproduciendo el drama de la Diosa Aurora, quien en la mitología logra de Zeus el don de la ancianidad para su esposo Titón. Dicho favor permitió a Titón vivir más años hasta llegar a convertirse en un viejo loco, decrépito, abrumado y desanimado por las miserias de su existencia. Por supuesto, los senadores que votarán la reforma, algunos magistrados, ex presidentes, directores y gerentes de algunas empresas que se ponen (ellos mismos) el sueldo a partir de canonjías a sus juntas directivas, entre otros especímenes, gozarán de jugosas pensiones y el tiempo no les alcanzará para recorrer el mundo, participar en costureros, tertulias y cosas así.  Este es el país que dice amar a sus jóvenes y venerar a sus viejos, amigo William.


Puntada final: con el caso del senador Merlano y el comportamiento de otros corporados paisas y nacionales, me acordé del Premio Nobel de Literatura 1925, el dublinés George Bernard Shaw, cuando decía: “A los políticos y a los pañales hay que cambiarlos continuamente… y por las mismas razones”.




Comentarios
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girlesa
2012/06/05 10:39:29 pm
Còmo explicar, que en un paìs sin empleo para jòvenes y viejos, el gobierno se precie decir, que el recaudo de impuestos supera las expectativas?. Serà que asì, Santos, va a superar la pobreza, cuando dejamos de comer para pagar impuestos?. Los ùnicos jòvenes entre 15-25 años que consigue empleo, son los hijos de la clase dirigente, empresarial y si son de polìticos, hasta el perro tiene empleo. Què ironìa, quienes hacen las leyes, son como el embudo, legislan a contra del pueblo, cada dìa nos quitan màs y aprueban leyes para ellos, que cada vez, los favorece màs. Ese es mi paìs.