Editorial

Paso en la direcci髇 correcta
3 de Junio de 2012


A ese esfuerzo tripartito -Naci髇, Departamento y productores- se suma el que por su parte hace la industria lechera para ser m醩 competitiva frente a los TLC.

 


Todos los sectores del agro colombiano, y en particular el de la leche, son conscientes de los riesgos y los desafíos que traen consigo los tratados de libre comercio, especialmente el que está en marcha con Estados Unidos y el que suscribimos con la UE, aprobado esta semana por el Consejo de Ministros de Comercio y pendiente de ratificación por el Parlamento Europeo. En el caso de los lácteos, Colombia debió aceptar cláusulas que implican ceder en puntos importantes, a cambio de oportunidades que exigen un esfuerzo supremamente grande de modernización del sector para poder competir con eficiencia, sin perder mercados ni empleo nacional, con industrias lácteas altamente tecnificadas como la europea y la estadounidense. 


Por eso encontramos plausible que Antioquia esté marcando la pauta en materia de preparación de su cadena láctea, con el acuerdo de voluntades suscrito el viernes en Santa Rosa de Osos para la ejecución del proyecto “Mejoramiento integral de la producción y calidad de la leche en las subregiones del Norte y Oriente de Antioquia”. Un acuerdo en que están comprometidos recursos por más de $3.200 millones, aportados, la mitad, por el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, el Departamento y la Universidad de Antioquia, y la otra mitad por los productores. 


Según lo acordado, una primera partida de $1.800 millones será entregada a la Universidad de Antioquia y a su Facultad de Ciencias Agrarias, para la financiación de trabajos de mejoramiento de praderas, manejo y monitoreo en fertilización, exámenes de suelos y desarrollos en materia de forrajes y pastos que permitan mejorar el alimento para el ganado. El proyecto también contempla programas de formación y capacitación de productores de los 14 municipios de las dos subregiones sobre desempeños productivos y manejo gerencial, estudios de costos e implementación de buenas prácticas ganaderas y el mejoramiento de la calidad higiénica y sanitaria y de la composición de la leche.


Tras la firma del acuerdo, el ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, instó a los productores y a las fuerzas vivas del departamento a enfrentar los desafíos del libre comercio “sin aspavientos alarmistas, pero con decisión de cambio”, e hizo una referencia preocupante al llamado “Conpes lechero”, en el sentido de que esa herramienta, aprobada a mediados de 2010, fue “un ramillete de buenas intenciones, sin un peso adentro”. Extraño dardo al Gobierno anterior y a su antecesor en esa cartera, cuando se supone que lo aprobado en un documento del Consejo Nacional de Política Económica y Social, preparado por los sabios de la Dirección Nacional de Planeación, tiene carácter de política de Estado y debe estar convenientemente financiada. 


El gobernador Sergio Fajardo, por su parte, se mostró optimista de que en Antioquia “vamos a salir airosos con una política que recoge elementos de productividad, competitividad, de infraestructura y de educación, al articular bien una cadena del sector lechero”. Aunque nos habremos de referir más a espacio al  Plan de Desarrollo que le acaba de aprobar la Asamblea, es de resaltar la importancia que le asigna allí a la industria lechera, al contemplar una inversión cercana a los $13.000 millones para fortalecer el distrito lechero del Norte y la actividad ganadera del departamento. Además, tiene previsto destinar al mismo propósito cerca de $8.000 millones de las regalías. 


No podemos dejar de anotar que, a ese esfuerzo tripartito -Nación, Departamento y productores – se suma el que por su parte hace la industria lechera para ser más competitiva frente a los retos del libre comercio, empezando por el gran pionero, la Cooperativa Lechera de Antioquia, Colanta, cuyas directivas han pregonado que no le temen a ese desafío porque con sus 9.500 asociados se vienen preparando desde hace 8 años. Su aumento del 113% en los excedentes, que pasaron de $8.857 millones a $18.896 millones el año pasado; el mejoramiento de la calidad de sus productos, las mayores ventas y los nuevos proyectos, entre ellos el de la 4a planta pulverizadora, que estará ubicada en el Norte de Antioquia y demandará inversiones por $54.000 millones, son fortalezas innegables de cara a los TLC.