Editorial

¿Un paro político?
31 de Mayo de 2012


No vemos muy clara la justificación para una parálisis del servicio público de la educación y más parece un pulso de la oposición con el gobierno Santos.

1

Acerca del paro nacional convocado por la Federación Colombiana de Educadores, Fecode, tenemos que reiterar nuestro respeto al derecho a la movilización y la protesta en una democracia. Hasta donde llegan nuestras informaciones, las marchas en Bogotá, Medellín, Barranquilla, Cali y otras ciudades capitales se desarrollaron en forma pacífica, lo que amerita una felicitación a la Policía y a las distintas autoridades de control. Aparte de los inevitables traumatismos en el tránsito vehicular y en los desplazamientos y actividades cotidianas de la inmensa mayoría de los ciudadanos que no participa de ellas, por esta vez a sus promotores y organizadores se les abona que su protesta no degenerara en desórdenes. 


Con respecto a las motivaciones del paro, no vemos muy clara la justificación para una parálisis del servicio público de la educación, derecho fundamental además de millones de niños y jóvenes colombianos, así se tratase solo de 24 horas, con la velada amenaza de convertirla en indefinida si el Gobierno Nacional no atiende las demandas del sindicato de maestros. Ayuda a entender el pleito hacer un cotejo de algunas de las demandas de Fecode -tomadas de la “carta abierta a los padres y madres de familia” que publican en su página web- con la réplica que, punto por punto, les hace en un comunicado el Ministerio de Educación Nacional, MEN, donde tácitamente señala a sus dirigentes poco menos que de mentirosos.


Los dirigentes del Magisterio alegan que hay “hacinamiento de estudiantes en las aulas con grupos que oscilan entre 35 y 50 alumnos, lo que impide una educación de calidad y atenta contra la salud de los estudiantes y educadores”. El MEN responde categóricamente que “no es cierto” que exista hacinamiento. Y lo explica con cifras. A septiembre 30 de 2011, los matriculados atendidos por maestros oficiales eran de 7’500.000, distribuidos en 401.402 grupos. El 48% de los grupos tiene entre 1 y 15 alumnos y solo el 2% cuenta con más de 45 estudiantes, pero “se trabaja constantemente con las secretarías de Educación para ajustar el número óptimo de estudiantes por docente”.


El Gobierno también desmiente la grave acusación que se le hace de estar “privatizando” la educación primaria y media del país, al “arrebatarle 1’400.000 niños a las instituciones públicas de educación para entregárselos a los intermediarios administradores... en un descarado y antiético manejo de los recursos públicos para el enriquecimiento de particulares”. El MEN explica que para garantizar el acceso a la educación en las regiones no atendidas por docentes públicos, el Estado debió contratar la prestación del servicio y que solo hay 56 establecimientos educativos en concesión, que atienden 82.000 alumnos, cifra que no alcanza al 1% del total de matriculados.


Aparte de lo anterior, la gran bandera del “memorial de agravios” de los educadores es la derogatoria de la Directiva 02 de 2012, del MEN, porque -en palabras del vicepresidente de Fecode, Álvaro Morales- “ha causado una crisis muy grande en la educación nacional; crea un sistema carcelario y alarga la jornada de los docentes y de los estudiantes”. Llaman “sistema carcelario” al hecho de que el Ministerio, como es su deber, les exija el estricto cumplimiento de su privilegiada jornada laboral, pues mientras el resto de los empleados estatales labora 48 horas semanales, los maestros tienen jornada especial de 40, de las cuales solo 30 permanecen obligatoriamente dentro de las instituciones, 22 de ellas dictando clase y el resto preparando sus asignaturas y atendiendo eventuales consultas de estudiantes y padres de familia.


No parece, pues, que haya razones objetivas para la protesta. Se nos antoja que los señores de Fecode, filial de la CUT y claramente influenciada por el Polo Democrático, está contribuyendo con su movimiento a un pulso de la oposición con el Gobierno Santos. A propósito, nos llamó la atención que la Secretaría de Educación de Bogotá decretara ayer la “suspensión de clases en los colegios distritales”, dizque para “facilitar la movilización por la ciudad”. ¿De cuándo acá el Palacio Liévano convertido en agencia instigadora del paro en un servicio público?




Comentarios
1
rodrigo
2012/05/31 07:10:56 am
hace mucho tiempo que el anarquismo y los acratas se quedaron en nuestra sociedad para torpedear todo por cualquier nimiedad. Es hora que se vaya pensando seriamente en privatizar la universidad de antioquia y la universidad nacional al igual que muchas fascetas del sistema judicial. En las universidades citadas pululan los vendedores, mercachifles, expendedores de drogas y portadores de armas, amén que muchos disfrazados de estudiantes y profes. La socialbacanería es la disculpa para ejercer las ilicitudes so pretexto de una pretendida libertad de catedra. Y muchos de nuestros politicastros son anuentes con tales conductas anormicas que entorpecen la buena marcha del pais.