Columnistas

Son los hijos de Anarkos
Autor: Iván Guzmán López
29 de Mayo de 2012


Hace ya buen tiempo que el presidente Santos se graduó en el manejo del orden público.

1

Hace ya buen tiempo que el presidente Santos se graduó en el manejo del orden público. El aserto no es difícil de comprobar si recordamos que fue uno de los ministros estrellas del gobierno anterior, si no el único, precisamente como Ministro de la Defensa Nacional. Por eso, el grueso de las gentes no puede caer en el sofisma de que ahora, a él, a su ministro de Defensa Nacional Juan Carlos Pinzón, y al comandante general de las Fuerzas Militares Alejandro Navas Ramos, se les olvidó cómo controlar el orden público. Simple y llanamente, como lo afirma el colega Horacio Serpa Uribe, ¡se escaló el conflicto!, como vieja e histórica estrategia de los grupos alzados en armas para llegar a una mesa de negociación con alguna carta. Así las cosas, es incomprensible, y no le hace ningún favor al país, la actitud de “los que hoy son cosa del pasado”, apareciendo en los medios con caras de mesías, sacando pecho con proclamas incendiarias, disparando tuiterazos y prediciendo males, como en el poema de Valencia: “… Un airado fuego/ entre sus manos trémulas palpita, / y sorda a la niñez, al llanto, al ruego, / ¡ruge la tempestad de dinamita!/ ¡Son los hijos de Anarkos!/ Su mirada, / con reverberaciones de locura, / evocan ruinas y predicen males: / parecen tigres de la selva oscura/ con nostalgias de víctimas y juncales”.


Lo cierto es que el gobierno no puede aflojar, ni dejarse provocar por aquellos que quieren que se salga de la ropa y de los canales constitucionales, echando mano de fuerzas no convencionales como en aciagas épocas pasadas. La estrategia, entonces, es predecible y sencilla: fortalecer las fuerzas armadas desde la logística, desde la moral y desde el respeto por el ciudadano, todo ello enmarcado en los principios de un Estado Social de Derecho.


La tarea ahora de los ciudadanos colombianos, desde el más humilde hombre de la calle hasta el más encumbrado chalán, no es lanzar piedras o atravesar palos a las ruedas del carro gubernamental; al contrario: es ayudar, así sea con un simple consejo, como lo sugieren los ex presidentes Samper y Pastrana, ahora hermanados, aunque más no sea conceptualmente, ante el momento crucial del conflicto.


Puntada final: mientras el comandante de la Policía de Barranquilla, Óscar Pérez Cárdenas, respondió al país y a la Policía con dignidad, pasando su renuncia por considerar que su actitud con los patrulleros que pidieron al senador Eduardo Merlano someterse a la prueba de alcoholemia fue “un llamado de atención injusto y descontextualizado”, Merlano, el “padre de la Patria”, sigue fungiendo como senador, sin importar que manchó su honor, que es una vergüenza para Colombia y que le quedó muy mal a los 50 mil electores que dice tener. A propósito, el procurador Ordóñez nos dijo a los colombianos, hace poco, que “el que la hace la paga”. ¿No cree, señor Procurador, que si el senador Merlano no tiene la suficiente vergüenza para renunciar, debería pagar “algo”, alguito, como decimos en Antioquia, por incitar a la policía a burlar la ley que representan y que él mismo ayudó a implantar? ¿En qué quedamos, señor Procurador?




Comentarios
1
guillermo
2012/05/29 05:34:17 am
A Santos,ministro estrella,según usted,no se le olvidó como se maneja el orden público.Simplemente no aprendió las lecciones que le dio su maestro Uribe.Por incapaz este señor Santos,vamos como vamos.