Columnistas

¡Ojo con los impuestos!
Autor: Jaime Tobon Villegas
18 de Mayo de 2012


Entre las primeras declaraciones de los últimos gobiernos aparece el anuncio de la reforma tributaria de fondo en su estructura básica, pero nada de eso se cumple.

Entre las primeras declaraciones de los últimos gobiernos aparece el anuncio de la reforma tributaria de fondo en su estructura básica, pero nada de eso se cumple. Son simples remiendos y ajustes. Y hoy día tenemos un código con cerca de mil páginas difícilmente consultable. Si se tratara de la extensión de la base tributaria, control de la evasión, los atracos al fisco desde las mismas rentas, revisión de las exenciones tributarias y una que otras inequidades que aparecen en el mamotreto impositivo, valdría la pena que así lo fuera.


Hasta el presente, ni el señor Ministro de Hacienda ni el Director de la Dian dicen tener conocimiento de los detalles de éste importante asunto y solo ha trascendido el gravamen del 5%  sobre la canasta alimentaria. El otro punto conocido es el recorte de la tarifa de renta del 37 al 33 %.


Por algún conocimiento que tenemos de estas materias, desde ya los lejanos años de la Jefatura de Rentas Nacionales, sentimos la obligación de aconsejar a los expertos solamente dos recomendaciones básicas en la tributación nacional. La primera: basta con extender la base tributaria del país, porque ya hemos visto que desde la época del señor Aranguren vienen consiguiéndose más declarantes, por tanto más contribuyentes y hemos pasado en los últimos años de menos de $80 billones de recaudo a 89 y hoy a 105 billones y con posibilidades de llegar a 150, de acuerdo con declaración del doctor Ortega director de la Dian.


Y la segunda: revisión de los catastros municipales que si se hubiese cumplido por la Ley 14 de 1983, estaríamos recibiendo de los 14 millones de predios del país los ingresos suficientes para que los 1.102 municipios tuvieran las arcas de las tesorerías llenas y pudieran cumplir sus funciones frente a sus comunidades; y los $18 billones que hoy gira la nación por el situado fiscal quedarían a su favor para cumplir con 46 millones de colombianos. No olvidemos la obligación que nos impone el artículo 95 de la CN en su ordinal 9: “Contribuir al financiamiento de los gastos e inversiones del Estado dentro de conceptos de justicia y equidad”.


La queja que hoy se presenta con manifestaciones públicas por la elevación de los catastros, es que ha hecho falta que caigan en la cuenta que han dejado de pagar los impuestos prediales cada año y los dejaron acumular. No tienen pues razón los quejosos del impuesto predial.


Tenemos la certeza de que, aplicadas estas dos tesis, se resolvería la mayor parte de las necesidades de las comunidades. Desde luego, siempre que se corrija el cáncer de la corrupción, cáncer que aqueja buena parte de las instituciones.