Columnistas

Hecho en Antioquia
Autor: Gabriel Zapata Correa
17 de Mayo de 2012


Contenedores colmados con 4.200 cajas de flores provenientes de la capital de país y 17 toneladas de textiles oriundos de la Estrella y Medellín con destino a la Florida, debidamente dispuestos en los buques, se encumbraron sobre los puertos

Contenedores colmados con 4.200 cajas de flores provenientes de la capital de país y 17 toneladas de textiles oriundos de la Estrella y Medellín con destino a la Florida, debidamente dispuestos en los buques, se encumbraron sobre los puertos, para marcar el punto de partida del acuerdo comercial con Estados Unidos. 


El litoral Caribe conformado por Barranquilla, Cartagena y Santa Marta, por obvias razones fue el primero en desplegar su infraestructura, para mostrar ventajas en el transporte de los productos, gracias a los puertos y zonas francas ubicadas en la costa  colombiana. No obstante estas preeminencias, las demás regiones del país vienen aceitando motores para demostrar sus propias competencias y no quedarse atrás frente al desafío comercial.


En este contexto, es grato registrar que al lado del Valle, a Antioquia se le considera uno de los departamentos con mayores ventajas y oportunidades frente al TLC de Colombia con su principal socio comercial, por cuanto tradicionalmente ha enviado a ese mercado el 44% de las exportaciones, y de 603 bienes industriales y agropecuarios que se consumen en Estados Unidos, tiene la posibilidad de suministrar un total de 485 productos. Esto, mientras que la región caribe por ejemplo, de las 603 oportunidades comerciales, se prevé, participará con 177 productos de toda la costa caribe, lo que permite dilucidar desde ya, que esta región incrementará el comercio exterior, tornándose más competitiva en lo logístico que en lo productivo.


Aunque no se trata de una competencia entre regiones, comienzan a aflorar las ventajas y desventajas comerciales que tendrán las diferentes zonas del país, y esto está directamente relacionado con el volumen histórico de las exportaciones, con la diversidad y la calidad de  bienes y servicios, la vocación industrial y agronómica, la capacidad y desarrollo tecnológico, la materialización de las inversiones proyectadas y por supuesto con la infraestructura vial y de puertos que devela un atraso crónico. Estos aspectos determinan el rumbo y el enfoque comercial. En el caso de nuestro departamento, los sectores textiles, de confecciones, maquinaria, manufacturas, calzado, enfilarán baterías para acrecentar sus exportaciones, pues allí se concentran las mayores oportunidades; entre tanto la región costera, con los sectores agrícolas, agroindustriales, pecuarios, de caucho y madera, buscarán liderar su mercado. Hasta la carne de chivo se prevé servirán los norteamericanos en sus viandas, debido a su alta inversión en carne de ovino.


Es evidente que Antioquia es un departamento altamente competitivo y podría convertirse en eje de desarrollo dentro de este histórico pacto comercial, pues aspira duplicar las exportaciones hacia los Estados Unidos en los próximos cuatro o cinco años, particularmente  en las ventas externas de la industria manufacturera. Sin embargo,  se ha señalado desde siempre y particularmente desde hace 6 años que comenzó a discutirse la posibilidad del TLC con Norteamérica, que los retos que se  avecinan en innovación, logística e infraestructura vial son tan grandes como el mismo desafío productivo. Competencias en las cuales, las regiones coinciden y encuentran su punto más débil a superar, si se pretende que el país mejore su escalafón en exportaciones en América Latina, pues actualmente ocupa la décima posición. Cero aranceles, aunque escalonados, son el principal estímulo para que la vocación exportadora se desborde, por supuesto superando nuestras propias limitaciones y aprovechando un mercado de más de 300 millones de consumidores.


*Senador de la República