Columnistas

El “Movimiento Slow” en Colombia
Autor: Pedro Juan González Carvajal
15 de Mayo de 2012


De acuerdo al contenido de Wikipedia, “El movimiento Slow es una corriente cultural que promueve calmar las actividades humanas.

De acuerdo al contenido de Wikipedia, “El movimiento Slow es una corriente cultural que promueve calmar las actividades humanas. El movimiento Slow propone tomar el control del tiempo, más que someterse a su tiranía, esto se consigue dando prioridad a las actividades que redundan en el desarrollo de las personas, encontrando un equilibrio entre la utilización de la tecnología orientada al ahorro del tiempo y tomándose el tiempo necesario para disfrutar de actividades como dar un paseo o compartir una comida con otras personas. Los ponentes de este movimiento creen que, aunque la tecnología puede acelerar el trabajo, así como la producción y distribución de comida y otras actividades humanas, las cosas más importantes de la vida no deberían acelerarse.


“El movimiento Slow comenzó cuando, en protesta por la apertura de una tienda de Mc Donald’s en la Piazza di Spagna (Roma, se creó la organización Slow Food.


“Todavía recientemente en occidente era costumbre tomarse un día de descanso porque todas las tiendas estaban cerradas los domingos. Sin embargo, la actual tendencia a trabajar las 24 horas del día, presente en muchas partes del mundo, ha perturbado esa tradición. En la actualidad, dado que las personas pueden hacer cualquier cosa en cada momento, algunos piensan que deben hacer cosas a todas horas. El movimiento Slow reacciona contra ello mediante la exaltación de los valores de disfrutar y saborear la vida.


“En contra de algunas tendencias asociadas al término despacio, los partidarios del movimiento Slow animan a la actividad, más que a la pasividad. El enfoque de este movimiento, por lo tanto, está en ser selectivos en la actuación, y en ser plenamente conscientes de cómo invertimos nuestro tiempo”.


Parece que en Colombia hemos venido interpretando a nuestra manera el significado de “Slow” y lo hemos cambiado por el de “Quiet” o más agudamente por el de “Stop”. No de otra manera podría entenderse nuestra sistemática tardanza para emprender las acciones que requerimos para pretender acompasar nuestro ritmo, con el ritmo de la historia actual.


He aquí algunos ejemplos: Dice el periódico EL MUNDO del lunes 16 de abril de 2012 que: “Ferry conectará a Panamá y Colombia”. ¡Maravilloso! Aun cuando sea 10 años después de que el doctor Alvaro Villegas Moreno liderara solo esta propuesta a comienzos de este siglo. “Tener razón demasiado pronto es lo mismo que equivocarse”, como sostiene Margarite Yourcenar. 


Llegó el TLC y ahora sí los gremios económicos, las Cámaras de Comercio y algunas entidades educativas realizan, a las carreras, eventos para evaluar si el TLC es conveniente o no. Esta no es la posición razonable ni adecuada. Se deben realizar foros sectoriales para evaluar a la luz de cada TLC firmado, cuál es conveniente y cuál no para el sector en particular. Otra vez estamos haciendo la tarea en los recreos.


Obviamente el tema de la infraestructura está en discusión, y los avances generales e integrados no se ven. Desde antes que se dejara de hablar del Alca, ya ejercicios como los de la “Agenda Interna”, costosos y dispendiosos por lo demás, se realizaron sin que se evidencie su utilidad en términos de obras concluidas a la fecha. Dice El Colombiano en su edición del 4 de mayo: “TLC: Las aduanas no estarán listas el 15”, tal como lo anuncia el Director de la Dian. Ni obras, ni reglamentaciones, ni estudios de impacto serios, nada está concluido de cara al tan cacareado TLC. Como dice el refrán popular, “uno le da comida a la gente, pero no ganas de comer”.


Que mi Dios nos coja confesados, al menos.