Columnistas

El control político es indelegable
Autor: Ivn Guzmn Lpez
15 de Mayo de 2012


Cuando uno se hace elegir concejal, diputado, representante o senador, adquiere un compromiso fundamental e indelegable con la comunidad y con todos y cada uno de sus electores: ejercer el control político.

1

Cuando uno se hace elegir concejal, diputado, representante o senador, adquiere un compromiso fundamental e indelegable con la comunidad y con todos y cada uno de sus electores: ejercer el control político. Este asunto, simple y fundamental para un hombre público respetable, lo aprendí desde que tenía 19 años y no era más que un humilde asistente de diputado. Y mi jefe de entonces, ¡sí que lo ejercía con ganas!: bien documentado, con argumentación y fuerza, no dejaba títere con cabeza, si sospechaba que el propósito del gárrula era feriar, dilapidar, o apropiarse de los recursos públicos, en buena parte producto de los impuestos que pagamos los ciudadanos.


Ahora es otra la época, y la retórica (que según el Drae lejos de lo que piensan los tontos, es el “arte de bien decir, de dar al lenguaje escrito o hablado eficacia bastante para deleitar, persuadir o conmover”), no es monedita de fácil manejo, porque tiempo ha que nuestra sociedad dejó de ser la más educada. Entiendo que el lenguaje usado por el diputado Rodrigo Mesa Cadavid no fue muy ortodoxo a la hora de hacer el control político al gobernador, y por eso “dio papaya” para que los pregoneros de la transparencia se le fueran encima e hicieran leña y politiquería con su desafortunada intervención: “¡Ha blasfemado!”, gritaron unos; “¡Condenadle!”, vociferaron otros, mientras se rasgaban camisas y bluyines; o las vestiduras, como decían en la época de Cristo.


Lo cierto de todo este asunto, y que oculta en buena parte el ruido que generó la destitución e inhabilidad proferida por la Procuraduría contra Alonso Salazar, es que el proyecto Plan de Desarrollo Antioquia la más Educada 2012 – 2015, presentado a la Asamblea de Antioquia, debe ser sometido a debates cuidadosos, no exentos de altura, cifras, justificaciones, motivos ¡y retórica!, por supuesto. De las 7 Líneas estratégicas que presenta, me permito comentar dos de ellas, en las cuales el examen de la diputación debe ser con bisturí: la Línea 2 (La Educación como Motor de Transformación de Antioquia), la cual dispondrá de $4.3 billones (¡el 50%! del total del presupuesto). A pesar de parecer desproporcionada, se justifica siempre y cuando cuente con estudios serios de inversión, planes y proyectos cuidadosos que hagan realmente de la educación antioqueña un modelo para Colombia. El 50% del presupuesto departamental no se puede gastar por motivos  del corazón; debe consultar con la realidad y la razón. Reconocemos que Fajardo es, en esencia, un maestro, y le “duele” la educación; pero él debe saber que ya no enseña matemática; ahora es ¡el gobernador… de Antioquia!


La Línea 7 (Antioquia sin fronteras, “que tendrá recursos por $11.427.000.000 y que hace énfasis en este esquema de trabajo territorial con los departamentos


vecinos para rescatar del olvido los municipios que están en las zonas limítrofes y tienen las condiciones más precarias posibles”), es una cáscara más grande y peligrosa que la (Línea 6) que hizo resbalar al diputado Mesa. Los problemas de Antioquia no son pocos y sus dimensiones son escandalosas: el desempleo, en especial entre los jóvenes “más educados”, es pavoroso. La miseria, la pobreza, el deterioro de las vías y la postración de los municipios no dan espera. “La casa no está para andar de visitas”, decía mi abuela, cuando apremiaban las dificultades. La mejor labor que puede hacer el gobernador no es socorrer a Córdoba, a Bolívar, al Chocó o al eje cafetero; es hacer de Antioquia un modelo de equidad, educación, seguridad y empleo. 


Puntada final: “El presidente de la Asamblea de Antioquia, Julián Bedoya Pulgarín, aunque no dijo nombres, hizo un llamado a los secretarios de despacho para que descentralizaran más sus servicios y escucharan las quejas y reclamos de las comunidades, ya que algunos ciudadanos han mostrado su inconformismo por la poca atención de los funcionarios”. Según esto, al proyecto “Antioquia la más educada”, le faltó la Línea 8: Bajarle a la soberbia de algunos fajardistas.




Comentarios
1
John
2012/05/15 10:58:34 am
Excelente artculo. Tiene toda la razon.