Columnistas

La mayor injusticia
Autor: Jorge Arango Mejía
29 de Abril de 2012


Alguien dijo que la justicia lenta es la mayor injusticia. No estaba equivocado.

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Alguien dijo que la justicia lenta es la mayor injusticia. No estaba equivocado. Mientras el gobierno entretiene el ocio del Congreso con la reforma de la justicia, sin pies ni cabeza, se ha conocido un informe de la Contraloría General de la República que confirma lo que he sostenido en esta columna: los jueces no trabajan. Un juez de Estados Unidos resuelve 3.135 procesos en un año; uno de Chile, 2.621; y el de Colombia, 448.


Sea lo primero, decir que está bien que la Contraloría haya adelantado este análisis. Dentro de la vigilancia de la gestión fiscal, está el control de gestión y de resultados. Es conveniente aclarar esto, para que no se diga que la Contralora está invadiendo terrenos ajenos.  


Sumada a la corrupción generalizada, la lentitud es la causa de la postración de la administración de justicia. Nada hay en el proyecto de reforma constitucional que se tramita que sea correctivo suficiente para estos males. Lo de la justicia impartida por abogados es un ensayo peligroso, extraño a nuestras costumbres y que no garantiza ninguna solución.


La morosidad de los jueces causa resultados lamentables. Basta citar el de los bienes de Carlos Lehder. Hace 25 años fue extraditado a Estados Unidos y se inició el proceso de extinción de dominio en relación con bienes inmuebles que le pertenecían. Uno de esos bienes era la Posada Alemana, un hotel campestre con todas las comodidades, situado en el municipio de Salento, en la Autopista del Café, entre Armenia y Pereira. Tenía un excelente restaurante y una planta eléctrica de emergencia de 1.000 kilovatios.


Ningún lujo se había ahorrado en la construcción ni en los jardines. Se destacaba una estatua de bronce de John Lennon, hecha por el maestro Arenas Betancur.


Decomisados los predios, se abandonaron. Para hablar solamente del hotel,  las malezas lo invadieron todo, las cabañas fueron desmanteladas y se robaron todo lo que se podían llevar. La estatua del artista terminó como adorno de la casa o de la finca de alguno de los funcionarios del Instituto Nacional de Estupefacientes.


Esta semana, finalmente, un juez ha decretado la extinción de dominio. ¿Para qué? Para nada: es una sentencia para enmarcar, pues del hotel nada queda.


En conclusión, de la Posada Alemana solamente ha quedado la anécdota del inefable cardenal Castrillón, aspirante a ocupar el trono de San Pedro. No hay que olvidarla, porque revela el carácter y los intereses espirituales del santo varón.


Cuando Lehder inauguró la Posada, Castrillón era obispo de Pereira. En tal calidad ofició una misa y bendijo el nuevo hotel. Hay que advertir que en ese momento ya se conocían las andanzas de Lehder y nadie ignoraba de dónde venían los millones que derrochaba. Se había dado el lujo de regalar un avión al departamento del Quindío, y de comprar unos terrenos que eran parte del aeropuerto El Edén, para construir en ellos los hangares para sus aviones.


Como algunos periodistas de Pereira lo censuraran por andar en tan malas compañías y por haber recibido una cuantiosa limosna en pago de sus servicios, Castrillón dio una explicación acorde con su concepto de la moral: el dinero procedente del delito, al llegar a sus manos se santificaba porque él lo destinaría a hacer obras de caridad.


HABLANDO DE LA JUSTICIA…
Guillermo Gaviria Echeverri es un ciudadano ejemplar. Tiene inteligencia y carácter y ha servido a Antioquia y a Colombia durante toda su vida. Es un hombre de empresa en el verdadero sentido de la palabra. Ha sido un político respetable que honra al Partido Liberal, al cual representó en el Congreso. Es el jefe de una familia ejemplar y dos de sus hijos han ocupado la Gobernación de Antioquia. En síntesis, merece todo respeto y toda la admiración de sus conciudadanos. Desgraciadamente él, como muchos colombianos, fue extorsionado por grupos al margen de la ley.


Ahora, al cabo de los años, un fiscal lo sindica de favorecer a los paramilitares. El ha dicho la verdad: que fue víctima de una extorsión. Y hay que creerle, porque su versión está respaldada por su vida intachable. Ojalá se investigue rápidamente. Al final, con toda seguridad, la inocencia de Gaviria Echeverri resplandecerá.




Comentarios
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John
2012/05/02 09:55:30 am
Señor Ex Magistrado: La justicia colombiana es muy lenta, pero no le queda bien a usted comparar el sistema judicial colombiano con el estadinense.
girlesa
2012/04/29 06:46:50 pm
Doctor Arango, si todas las expropiaciones que han hecho, se dedicaran a càrceles, las tierras rurales, a vivienda prioritaria, grandes fincas, para albergar y resocializar con trabajos agrìcolas a niños que delinquen y que en Medellìn, estàn hacinados, otro paìs tendrìamos. Pero ha sido mejor, expropiar, para que congresistas, polìticos y ricos y todo tipo de lagartos, se apoderen de esos bienes. Què paìs tenemos.
JUAN
2012/04/29 01:46:14 pm
Estamos de acuerdo con la lentitud en los procesos judiciales en Colombia, el caso del Señor Guillermo Gaviria, es uno de los congelados , que lo aceleren y dictaminen en derecho, lo mismo ha ocurrido con Alonso Salazar , viola la ley 42de 1989, hay queja en la procuraduría, CONGELADA, Sergio fajardo, proceso de Orbitel en la Contraloría, CONGELADO, Aníbal Gaviria, tierras del monte de María, Fogansa, contratos con el Mundo y el Idea cuando era Gobernador, otro si en el contrato de carretera Caucasia –la cortada , cuatro días antes de terminar mandato de gobernador y otros, CONGELADOS. Mientras existan poderes que intervengan a lso entes de control y justicia, muchos procesos no avanzan, sumándole la ineficiencia propia de nuestra aparato judicial................ habitantesdemedellin@hotmail.com