Editorial

Penosa embarrada de la canciller
26 de Abril de 2012


Era la persona menos indicada para pronosticar que esta vez también podría haber una decisión “salomónica” de la Corte de La Haya, absolutamente inaceptable para Colombia.

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Justo en momentos en que se desarrollan las audiencias ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, donde Colombia defiende su soberanía sobre 50.000 kms2 en el Mar Caribe, que son parte inalienable de su territorio y de los que pretende apropiarse Nicaragua sin título legítimo, la canciller María Ángela Holguín resuelve aceptar de antemano un fallo adverso de ese tribunal. En boca de cualquier Perico de los Palotes eso podría pasar desapercibido, pero en labios de la personera de los intereses soberanos del país resulta no solo inaceptable sino merecedor de un severo debate de control político en el Congreso y de su eventual retiro de la Cancillería, como ya se está planteando en algunos círculos.


Para que no se diga que la malinterpretamos, aquí están las palabras textuales de la doctora Holguín, durante una rueda de prensa en su despacho del Ministerio de Relaciones Exteriores: “El Gobierno tiene claro que pueden pasar cosas... vamos a aceptar el fallo de la Corte y esperamos que Nicaragua haga lo mismo. Digamos que yo soy muy optimista, pero tampoco quiero que no veamos las posibilidades que hay. Yo no puedo decir al ciento por ciento que todo va a seguir igual. No, porque finalmente estamos en un proceso ante la Corte y ésta va a tomar unas decisiones... (Colombia) espera que todo siga como está, nadie está preparado para que le digan ‘este pedacito ya no es de ustedes’; tenemos que tener la mente en que cualquier cosa puede pasar en esas posiciones salomónicas que ha tenido la Corte”.


Claro que también reconoce que “tenemos un equipo que lleva 11 años en el mismo tema, unos abogados internacionalistas muy buenos, un equipo colombiano extraordinario; el agente es el embajador Julio Londoño; el coagente, el señor excanciller Guillermo Fernández de Soto. La tarea se ha hecho de la mejor manera y en eso estamos muy tranquilos”. Pero, a nuestro juicio, con su ligera hipótesis y su irresponsable anticipación a los hechos -que resonó en todo el mundo y debe tener de plácemes al Gobierno nicaragüense- está desdiciendo del arduo y serio trabajo de nuestros representantes, en un litigio promovido desde 1980 por los triunfantes camaradas sandinistas con evidente ánimo populista. 


Esa pretensión sobre el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, la concretaron, como se sabe, con la demanda interpuesta en diciembre de 2001, reclamando la nulidad y alegando la supuesta invalidez del Tratado Esguerra-Bárcenas de 1928. La señora canciller no puede ignorar que en diciembre de 2007, la Corte de La Haya fue contundente a favor de Colombia, pues admitió que no tenía competencia para conocer la demanda presentada por Nicaragua contra Colombia en lo que respecta a la soberanía sobre las islas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina “por cuanto este asunto fue resuelto por el Tratado Esguerra-Bárcenas de 1928”. Y lo único que dejó pendiente -según aquel fallo- fue “el asunto de la delimitación marítima y lo referente a la composición del resto del Archipiélago. La Corte escuchará los alegatos de fondo de Colombia para tomar una decisión final”. Que es en lo que estamos.


En aquella ocasión, comentamos en estas columnas que allí se confirmaba “esa especie de norma de conducta en las actuaciones de esos tribunales internacionales cuando se trata de dirimir conflictos bilaterales, en los que, salvo excepciones, no dejan a la parte perdedora sin alguna pequeña compensación”. De modo que ni siquiera en eso es original la señora canciller, con el agravante de que era la persona menos indicada para pronosticar que esta vez también podría haber una decisión “salomónica”, absolutamente inaceptable para Colombia, pues se cae de su peso que no vamos a aceptar que se les regale a los nicaragüenses ni un centímetro de nuestro territorio.


Es una pena concluir que esta es otra prueba de la mansurronería de nuestra política exterior que tanto hemos criticado en estas páginas. Más grave aún si, como en este caso, su propia directora está ignorando que uno de los fines esenciales del Estado (Art. 2º de la CP) es “mantener la integridad territorial”; que “los límites de Colombia (Art. 101) son los establecidos en los tratados internacionales aprobados por el Congreso, debidamente ratificados por el Presidente de la República, y los definidos por los laudos arbitrales en que sea parte la Nación”; y que “forman parte de Colombia, además del territorio continental, el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, la Isla de Malpelo y demás islas, islotes, cayos, morros y bancos que le pertenecen”.




Comentarios
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rodrigo
2012/04/26 02:19:54 pm
En mora esta el señor presidente de destituir inlimine a la indiscreta y estulta (cancillera). Cada que habla es para embarrarla. indscutiblemente sus desaciertos son tan onerosos para el pais que habra que iniciarle (ojo dra Morelli) varias acciones de repeticiòn por los inmensos perjuiciso que le està causando al pais.
Mario
2012/04/26 06:21:17 am
También el presidente Santos omitió hablar de las Malvinas, ante la mirada inquisiora de la señora Cistina, Por el temor de que Nicaragua tuviese los mismos argumenos de la cercanía de San Andrés. Pues sólo está a tres escasas horas de sus playas y diez minutos en avión. La incertidumbre no es de ella sola, es de muchos comentaristas a nivel internacional y nacional.