Columnistas

Nuestra riqueza hidroeléctrica
Autor: Evelio Ramírez Martínez
26 de Abril de 2012


Aunque en fecha reciente, en comentario intitulado “El sueño fallido”, hice referencia a la importancia que para Colombia significa poseer abundantes recursos de energía hidráulica; hoy vuelvo a insistir sobre el tema

Aunque en fecha reciente, en comentario intitulado “El sueño fallido”, hice referencia a la importancia que para Colombia significa poseer abundantes recursos de energía hidráulica; hoy vuelvo a insistir sobre el tema, dada la importancia que reviste el comentario aparecido en este diario, hace pocos días, con el título de: “América busca disminuir pobreza energética”.  


Uno de los documentos ilustrativos respecto a la abundancia del recurso hidroeléctrico en el país, es el publicado por la Escuela de Ingeniería de Antioquia: “Potencial Hidroeléctrico de Antioquia”, elaborado por “Bird Antioquia” bajo la dirección del distinguido colega,  ingeniero Alonso Palacios Botero.


En un importante documento elaborado por el secretario de “Olade”, el paraguayo Victorio Oxillia Dávalos, éste se pregunta: “¿Son las energías renovables un real aporte a las matrices energéticas de los países de la región, entendiendo que las realidades son bastante diferentes, o son absolutamente complementarias a las convencionales?” Y anota a continuación: “En este aspecto es necesario entender que la región es la mejor posicionada en el mundo, en término de la participación de las fuentes renovables en el abastecimiento energético. En la actualidad, el 26% de la demanda energética regional proviene de fuentes renovables, dada la importante participación de la producción hidroeléctrica. Basta recordar que Europa se ha puesto de plazo hasta el 2020 para que el 20% de su demanda de energía se cubra con fuentes renovables. Es decir, en América Latina y el Caribe, la producción de energía proveniente de fuentes renovables ya es un componente importante del abastecimiento. Además, se tiene la perspectiva de aumentar esa  participación”.


Pero es tan importante aprovisionar los pueblos con energías renovables, que “Itaipú Binacional” publicó el documento titulado “10 motivos para promover la hidroelectricidad, suscrito por 170 países. Vale la pena, así sea únicamente enunciar estos diez motivos, para de esta manera tratar de crear conciencia de la inmensa riqueza que para nosotros representa el potencial de hidroelectricidad que poseemos.


1º) Hidroelectricidad es una fuente renovable de energía. 2º) La hidroelectricidad abre campo a la utilización de otras fuentes renovables. 3º) La hidroelectricidad promueve la seguridad energética y la estabilidad de los precios. 4º) La hidroelectricidad contribuye al almacenamiento de agua potable. 5º) La hidroelectricidad aumenta la estabilidad y la confiabilidad del sistema eléctrico. 6º) La hidroelectricidad ayuda a combatir cambios climáticos. 7º) La hidroelectricidad mejora el aire que respiramos. 8º) La hidroelectricidad ofrece contribución significativa para el desarrollo. 9º)  La hidroelectricidad significa energía limpia y barata para hoy y mañana. 10º) La hidroelectricidad es un instrumento fundamental para el desarrollo sostenible.


Una racional utilización de este recurso abundante, que la Providencia otorgara a Colombia, augura al país y a su gente progreso y mayor bienestar. Instalar nuevo potencial hidroeléctrico y generar un mayor número de kilowatios es tarea promisoria para Colombia, pues bien puede exportar excedentes o, emplear dicho excedente en el proceso de su  industrialización. Hay que recordar que no solamente la reducción de la alúmina para obtener aluminio requiere cantidades apreciables de energía; pues también la producción de elementos como el hidrógeno, la soda caústica, el ferro-silicio y el acero eléctrico, utiliza también como insumo una cantidad elevada de energía; de tal manera que región que posea ésta en forma abundante y, por ende, más económica que en otros sitios, exhibe una gran ventaja comparativa en este caso.


Si disponer de energía económica abundante es sinónimo de desarrollo, ¿por qué en Colombia no se cumpliría esta premisa?