Editorial

Vivienda para los más pobres
25 de Abril de 2012


Como alternativa o a la par con la polémica gratuidad anunciada, debería considerarse el mecanismo de “pesos-vivienda” que el director de EL MUNDO propuso hace años.

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No parece una mera coincidencia que, a pocos días de la encuesta de Ipsos Napoleón Franco -que registra una caída de 15 puntos en la imagen favorable del presidente Juan Manuel Santos desde que inició su mandato y en la que el 53% de los encuestados dice que “no ha cumplido” sus promesas de Gobierno-, el mandatario le anuncie al país, en una sorpresiva alocución televisiva, un programa de vivienda “totalmente gratis para los más pobres”, al cual él mismo califica de “algo verdaderamente revolucionario”.


El otro ingrediente espectacular del anuncio es la decisión de trasladar a su ministro “estrella” Germán Vargas Lleras de la cartera del Interior a la de Vivienda, Ciudad y Territorio, que venía desempeñando Beatriz Uribe, quien “sale del Gabinete pero no del Gobierno”. Se trata de una movida de ajedrecista con el mensaje de que el tema es tan prioritario para el Gobierno que pone al frente del mismo a un “peso pesado” de la política, cuya primera tarea será impulsar y sacar avante en el Congreso una ley que aterrice y haga viable la audaz iniciativa.


Es comprensible que el Gobierno quiera darle un empujón a la locomotora de la vivienda en un país con un déficit de tres millones de soluciones habitacionales y que ponga su énfasis en la llamada vivienda de interés prioritario (VIP), es decir, aquella cuyo costo ronda los $40 millones. El asunto fundamental, que no abordó el presidente en su corta alocución, es la procedencia de los recursos -unos $4 billones- que se necesitarían para construir las 100.000 unidades anuales que promete.


No se necesita ser economista para entender que las fuentes más probables de la billonaria inversión serían la adición presupuestal aprobada por el Congreso, que aumentaría en forma preocupante el déficit fiscal, o la vía de nuevos tributos. Asunto complicado, sobre todo para un gobierno que también ha prometido reducir el déficit y no golpear los bolsillos de los colombianos con nuevos gravámenes. Esas consideraciones son las que llevan a que algunos críticos se anticipen a juzgar la iniciativa de “populista” y “poco práctica”.


Sería un tanto irresponsable y apresurado de nuestra parte entrar a descalificar una iniciativa que, en el fondo, se ve bien intencionada en su intento de romper el círculo vicioso que hasta ahora ha impedido que muchos colombianos accedan a una vivienda digna. Es cierto que las normas actuales los favorecen con subsidios hasta por $15 millones, pero el alto desempleo y la informalidad laboral alejan el sueño de hacerse a la más modesta vivienda porque no se tiene capacidad de ahorro y mucho menos acceso al crédito bancario. Ayer le oíamos decir en Caracol al secretario de Vivienda del Valle, Juan Fernando Arango, que en el país hay un billón de pesos en subsidios que las personas postuladas no han podido hacer efectivos porque no tienen cómo financiar el resto de su casa.


Hay que dar un margen de confianza al Gobierno y, en particular, al doctor Vargas, que no se habría comprometido en semejante empresa si no tuviera muy bien estudiada la manera de sacarla avante. Pero, a título de aporte a la discusión, proponemos que, como alternativa o a la par con la polémica gratuidad anunciada, se considere de nuevo un mecanismo de financiación que el director de EL MUNDO expuso hace tiempos, y que a comienzos del gobierno Uribe se tramitó sin éxito en el Congreso, con el liderazgo en el Senado del gran economista antioqueño Luis Guillermo Vélez Trujillo (Q.E.P.D.), secundado en la Cámara por el representante Óscar Darío Pérez Pineda.


Se trata, esencialmente, de que el salario y las prestaciones sociales puedan reconocerse hasta un cien por ciento de su monto en “Pesos vivienda”, una especie de cupón de valor nominal equivalente a los pesos en moneda corriente, siempre que su importe se destine a la adquisición de vivienda de interés social, en planes de urbanización y construcción desarrollados por el Gobierno. En los anales del Congreso deben figurar las discusiones y la sesuda exposición de motivos que hicieron los distinguidos parlamentarios. Sobra decir que el Director de EL MUNDO pone también a disposición del Gobierno su amplia documentación sobre la materia.




Comentarios
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girlesa
2012/04/25 05:04:47 pm
Esa es una propuesta con tinte reeleccionista. Ademàs, ya deben estar los de estrato 6, los grandes productores de vivienda, los polìticos, haciendo triquiñuelas para hacerse a ese beneficio, como ocurre con el sisbèn, auxilios educativos, etc. Los proyectos de vivienda dicen que construyen VIP, para recibir auxilios del gobierno, pero al vender el proyecto, al cliente no le trasladan ese auxilio.
rodrigo
2012/04/25 06:37:24 am
El anuncio de santos no es populista, es una falacia. Intenta sacrificar a su unico contrincante en una eventual candidatura a la reelección. Creo que el dr vargas lleras no se dejará embolatar con ese caramelo dietetico que le acaban de pasar. La caida en las encuestas no es un asunto de maquillaje, el abandono de todos sus deberes presidenciales tratando de compensarlos con inicuos discursos incumplibles y una cumbre inane son un paliativo que no servirá nada a mejorar su imagen.