Antioquia

A paradise in the city
Un paraíso en la ciudad
25 de Abril de 2012


El paraíso de Alirio de Jesús Tobón limitará con la nueva autopista al Túnel de Occidente. Justo después de sus sembrados estará el camino peatonal.

Foto: Juan Carlos Bolivar Molina 

Alirio de Jesús Tobón tiene 77 años y espera seguir viviendo mucho tiempo más para seguir trabajando con su familia.

Redacción  


“Nosotros vivíamos en una finca en Salgar, Suroeste antioqueño, pero nos vinimos desplazados por esa violencia tan horrible de la guerrilla, entonces compramos un terrenito en Fuente Clara, Medellín, junto a la quebrada La Iguaná”, comentó Alirio de Jesús Tobón con la sonrisa en el rostro, como si ese pasado nunca hubiera dolido.


En ese sector levantó una casa y logró sacar adelante su familia, trabajando en construcción o  vendiendo mangos en el colegio Camilo Mora. “Ahora que la carretera al Túnel de Occidente pasará cerca de La Iguaná, el Municipio nos compró el predio y pudimos reunir otro tanto para comprar una parcela y construir una nueva casa en la parte alta de Fuente Clara”, dijo Tobón.


“Esto lo hemos construido entre todos, pero este es mi patrimonio. Una de mis hijas ya vive en el primer piso con su familia, otra en el segundo y yo vivo en el tercero, con mi esposa y otro de mis hijos”, dijo henchido de orgullo mirando su casa, decorada con todo tipo de flores.


Este terreno no solo le sirvió a Alirio para hacer su casa, en él también ha podido cultivar fríjol, maíz, café y plátano. Él no la vende, es para el consumo de su familia y para el disfrute personal, pues tiene una finca en medio de la ciudad. “Yo disfruto enormemente de sembrar, abonar, cosechar y cuidar todo mi huerto”,  comentó Tobón. Quien además añadió: “me levanto todos los días a las 5:30 a.m., y apenas sale la luz comienzo a desherbar y a sembrar maticas y así, yo me mantengo siempre en movimiento”.   


También trabaja medio tiempo como jardinero y con eso se colabora para la economía familiar, además su esposa tiene una tienda y el hijo vende mangos en sus tiempos libres porque también estudia.


“Yo trato de ayudar a mis vecinos, si no tienen cilantrico o cebolla yo se las regalo, la gente en este barrio es muy correcta, nunca nos cogen nada del sembrado de la casa”, contó el agricultor de corazón, quien ya recogió en un año que lleva en la casa una cosecha de fríjol y espera otra. Además desea ver crecer sus cafetos para sacar por lo menos  unas 25 cargas de café, ¡ese sí para vender! “A mí me gusta mucho lidiar con el café, ese fue el mejor regalo que la vida me dio”, comentó. “Yo espero que en el futuro mis hijos continúen con mi sembrado”, concluyó. 



Una mirada

Lo bueno:  la ecohuerta
En ella trabajan ocho mujeres cabeza de familia. En esta ecohuerta se han sembrado lechugas, repollo, cilantro, entre otros. Ya recogieron la primera cosecha y esperan ayudar con este proyecto a más mujeres. 


Lo malo: la calle
Algunas calles presentan deterioro de su malla vial, por tanto los carros particulares que son los únicos que entran al barrio sufren deterioro, además de ser peligroso para los transeúntes. 


Lo mejor: la cascada
La cascada que nace de los afluentes de las quebradas La Pajarita y La Guagua, por las cuales este barrio lleva su nombre, Fuente Clara. Espacio en el que quieren realizar un proyecto de parque ecológico para conservarla.


Lo peor: las basuras
En Fuente Clara se ven muchas basuras regadas constantemente por todo el barrio, lo que genera malos olores.