Columnistas

“No me importa la persona”
Autor: Lázaro Tobón Vallejo
25 de Abril de 2012


El centro delantero colombiano Teófilo Gutiérrez fue separado de su equipo, el Racing de Argentina, debido a un incidente que llenó la copa de los compañeros y de las directivas

El centro delantero colombiano Teófilo Gutiérrez fue separado de su equipo, el Racing de Argentina, debido a un incidente que llenó la copa de los compañeros y de las directivas, hechos conocidos por la opinión pública y que, para quien esto escribe, tienen el beneficio de la duda, puesto que solo se conoce una versión de la historia y, como se dice, nadie sabe lo que pasa debajo las sábanas de la cama matrimonial.


El equipo Lanús, del mismo país austral, decidió comprar el pase del Teo Gutiérrez para jugar la siguiente fase de la Copa Libertadores de América. Ante el cuestionamiento de la adquisición por algunos periodistas, al manifestar que si no habrían contratado un problema, el director técnico, Gabriel Schurrer, manifestó que a él no le importaba la persona, sino las condiciones técnicas del jugador. En otras palabras, prima el conocimiento sobre el ser.


Y esa misma visión microscópica del ser humano en el rol organizacional, la han tenido muchísimos entrenadores y equipos de fútbol, pero no sólo en las entidades dedicadas a la actividad futbolera prima la productividad individual sobre las personas.


No quiero decir con lo anterior que la productividad individual no sea importante, es más, sin ella no es viable una organización, pero a la par de ella debe estar el ser humano, con sus potencialidades, fortalezas y debilidades.


En la época postindustrial, en donde prima la organización inteligente y la gestión por competencias, las entidades están ávidas de tener entre sus equipos personas talentosas, pero que también estén incorporadas en ellas las denominadas competencias sociales,    entendiéndose por estas “las que permiten mantener relaciones humanas y laborales con fluidez, trabajar en equipo y comunicarse en general” (Emanuel Ynoub).


Las competencias relacionadas con el saber y el saber hacer, son desarrolladas con la ayuda de la academia y de los programas de desarrollo humano en las empresas, pero, las competencias asociadas con el ser son aprehendidas por la alianza estratégica entre progenitores y colegios, habilidades que se van moldeando con base en las experiencias vividas de cada persona; y que, ya en la actividad laboral, las organizaciones no pueden destinar recursos en formar el ser, pero tampoco pueden tener en sus filas zafios que atenten contra el buen desempeño institucional.


Regresando al tema de los jugadores de fútbol en concordancia con lo expresado, el trípode de las competencias (ser, saber y saber- hacer) en el tema de las habilidades con el balón es una responsabilidad de la escuelas formativas y de las inferiores en cada uno de equipos balompédicos del país. No podemos seguir teniendo más “Teos” y   “Schurreres” y para lograr esas transformaciones, las diferentes secretarías de educación deberían avalar únicamente las escuelas de formación a aquellas que estén en la capacidad de formar personas por encima de cualquier cosa. Responsabilidad que también debería recaer en la Federación Colombiana de Fútbol.


Claro que allí parece que gobernaran sendos zafios, por la forma como trataron al ex técnico de la selección, Leonel Álvarez. Por lo que, “no se le pueden pedir peras a los olmos”.