Columnistas

Teatro y libros
Autor: Rodrigo Zuluaga
25 de Abril de 2012


Santa Fe de Bogotá acaba de salir de su Festival Iberoamericano de Teatro con un éxito envidiable y desarrolla por estos días su Feria Internacional del libro con un país invitado, Brasil.

Santa Fe de Bogotá acaba de salir de su Festival Iberoamericano de Teatro con un éxito envidiable y desarrolla por estos días su Feria Internacional del libro con un país invitado, Brasil. Dos eventos de gran envergadura cultural, que dicen  mucho de la capacidad de gestión de una ciudad.


Del XIII Festival Ibero americano de Teatro se puede decir que contó con la participación de por lo menos cincuenta países y con todas las tendencias del teatro actual: ausencia de diálogos, excesivas gestualidades, danza, circo y musicales. Los asistentes vieron un teatro muy profesional, sin embargo  los que preferimos el teatro-teatro, apreciamos también joyas de la dramaturgia antigua, moderna y contemporánea.


De los mejores montajes fue el del Teatro KTO de Cracovia, Polonia, con Los Ciegos, basada en “Ensayo sobre la ceguera” de José Saramago. En  El Palacio de los Deportes ofrecieron un teatro total, envolvente, de excelente actuación, con danzas populares, música y coros, llenándolo todo de luz y movimiento.


La actuación en teatros pequeños fue realizada magistralmente por los grupos de Argentina y España. El primero presentó Lluvia constante, una adaptación de la pieza del norteamericano Keith Huff,  hace poco éxito de Broadway. Un drama desgarrador que cuenta la historia de dos policías, amigos de infancia, envueltos en un sinnúmero de situaciones que les confronta su ética  pero que siempre deciden por el proceder delincuente. España por su parte enseñó la obra Desparecer, con dramaturgia y dirección de Calixto Bieito,  basada en  cuentos de Edgar Alan Poe y música en vivo con la roquera Maika Makovski. Un escenario gris y dos personajes en concierto evocan los textos de Poe, “El Gato negro” y “El Cuervo”.


Alemania trajo Casa de Muñecas del noruego  Henrik Ibsen. Una puesta en escena muy contemporánea con deslumbrantes actuaciones. Personajes  agresivos, primarios y viscerales, echan mano de sus recursos actorales para mostrarnos la sordidez humana y la destrucción que corroe el interior de la familia europea de la época, siempre en pos del  sexo y del consumismo capitalista. Actuaciones góticas, histéricas y desenfrenadas, pero siempre creativas y vistosas.


Los mejores clásicos los presentaron Rumania y Corea del Sur. El primero nos mostró Electra, basada en Eurípides y Sófocles. Con una visión folclórica del mito clásico, encontró su equivalente en la tradición popular de la población de Maramures; la actuación y la música fueron recuperadas con convicción y maestría.  El Hamlet, puesto en escena por el grupo Lee Youn Taek, de Corea del Sur, fue una extraordinaria versión de un Shakespeare que hicieron ver como propio, con actuaciones y soluciones teatrales impecables.