Editorial

Otro infamante ‘reportaje’
24 de Abril de 2012


Para ese tipo de periodismo “carroñero”, el incidente es un apetitoso pretexto para azuzar a los enemigos políticos de quien aspira a mandar otros cuatro años.

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Hace dos semanas tuvimos que ocupar este espacio para expresar nuestro repudio de colombianos a un infame ‘reportaje’ publicado por el diario más importante de España, que aludía a que Medellín estaba infestada de sicarios, y hoy tenemos que hacer lo propio para rechazar otro libelo de la misma calaña “carroñera”, publicado el pasado domingo por The Washington Post, en el cual se afirma que “Cartagena is swimming in prostitutes”.


El reportero William Booth, autor de la supuesta “investigación periodística” sobre el bochornoso escándalo protagonizado por una veintena de agentes del Servicio Secreto de los Estados Unidos, en vísperas de la Cumbre de las Américas en Cartagena de Indias, comienza su escrito diciendo que “En todo lo que realmente ocurrió en los burdeles de neón, clubes de salsa y camas king-size en el Hotel Caribe, entre los hombres del Servicio Secreto y sus nuevas amigas, una cosa es evidente: Los agentes se encontraban en el lugar perfecto para meterse en problemas”. De entrada, con una mendaz generalización, se pretende justificar que un grupo de agentes del Servicio Secreto de los EE.UU. faltaran a su deber, burlaran la estricta disciplina y el código de honor militar, y además dejaran en ridículo a su gran país con el desmadre de sus instintos. 


Después de hacer una descripción de los lugares de lenocinio visitados por los parranderos gringos, en los cuales contrataron los servicios de las “damas de compañía”, a las que llevaron, por su cuenta y riesgo, a las habitaciones del hotel pagado por la Casa Blanca, el señor Booth acomoda los hechos -ampliamente documentados por los severos investigadores del Pentágono y que ya se traducen en fuertes sanciones- para dejar la impresión de que, de no haber sido por los coqueteos y provocaciones de las mujeres, los ‘buenos muchachos’ no habrían caído tan bajo. Una deducción infantil y estúpida, pero más lo es la conclusión a que llega más adelante, como si hubiera hecho un gran descubrimiento: “La prostitución es legal en Colombia y ampliamente aceptada” y agrega, a renglón seguido, que (esa actividad) “es una parte, un poco vergonzosa pero muy real, de la próspera industria turística”.


¿Acaso no ocurre lo mismo con el “oficio más antiguo del mundo” en Estados Unidos? En Las Vegas, Los Ángeles, Miami, Orlando, Nueva York, Chicago, para no hablar sino de algunas de las ciudades más visitadas, hay toda clase de ofertas para quienes van en busca de ese tipo de diversión. Y es una actividad legal en muchas partes; y, en donde no, como en China y Cuba, la toleran, pues la represión nunca ha podido con ella. Lo que sí es un deber de las autoridades nacionales y locales -y Colombia y Cartagena hacen su esfuerzo en ese sentido- es combatir y castigar la “prostitución infantil”, pero aquí no se trata de eso, sino de un extranjero que no le pagó a una prostituta lo acordado por sus servicios, y esta, con razón, le hizo un reclamo público en el lobby del Hotel Caribe. Ahí se desató la escandalera que ha llenado páginas y páginas de la prensa sensacionalista, y aun de la que se precia de seria, como el Washington Post. Todo porque la frívola “historia” de alcohol y sexo, protagonizada por escoltas del jefe de Estado más importante del mundo, para ese tipo de periodismo “carroñero” es un apetitoso pretexto para azuzar a los enemigos políticos de quien, además, aspira a mandar otros cuatro años.


Nosotros rechazamos esa clase de publicaciones, como condenamos también la publicidad de la aerolínea estadounidense Spirit Airlines, que en forma oportunista invitaba a volar a Cartagena, con el slogan: “More bang for your Money”, donde la palabra “bang” se refiere a turismo sexual. Justa la protesta del Ministerio de Comercio y Turismo, de Anato, del gobierno de Cartagena, que obligó a esa firma a retirar la publicidad y a ofrecer disculpas públicas. Lo propio debiera hacer la dirección del Washington Post y en mora está de exigirlo la Cancillería colombiana.




Comentarios
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Luis
2012/04/24 08:22:25 am
Muy oportuno y cierto el Editorial en la fecha... Pero nó nos olvidemos que en nuestro País... las mujeres y con todo repeto ... no pueden escuchar un hombre que hable enredado por que inmdiatamente se le postran.. como si llegara el mismo rey... Cuando acabemos con esa cultura de arrodillamiento, podremos comenzar por defender nuestros valores...
rodrigo
2012/04/24 06:33:43 am
Bien dicho. al mejor estilo yanquì, los esbirros de obama vinieron y se despacharon como son: unos bribones que se creen amos del mundo a la fuerza ( de las armas o del dinero) y al mejor estilo de un perro que deposita sus heces en el jardin ajeno, faltaon a sus deberes como lo hacen en pelìculas y vida real. Ese periodismo fatuo y amarillista lo confuta su editorial como debe ser. muy acertado.