Columnistas

Fueros y desafueros judiciales
Autor: Orlando Arenas Tamayo
20 de Abril de 2012


Fuero es, según el DRAE, la competencia a la que legalmente están sometidas las partes y que por derecho les corresponde o competencia jurisdiccional especial que corresponde a ciertas personas por razón de su cargo.

Fuero es, según el DRAE, la competencia a la que legalmente están sometidas las partes y que por derecho les corresponde o competencia jurisdiccional especial que corresponde a ciertas personas por razón de su cargo. En tanto que Desafuero es todo acto violento contra la ley o una acción contraria a las buenas costumbres o a los consejos de la sana razón. Así podemos entender adecuadamente  lo que le está pasando a nuestra sociedad.


Fuero es el privilegio de los altos dignatarios del Estado a ser juzgados por jueces especiales, la Corte a los Congresistas y el Congreso al Presidente y a los Magistrados de las Cortes y es constitucional o legal.  La Justicia Penal Militar es otro fuero establecido para juzgar a los militares por hechos o actos delictuosos cometidos en el servicio activo, cuya naturaleza es extraña a las competencias judiciales ordinarias de la vida civil.


Los desafueros de los dignatarios del Estado en todos los gobiernos han gozado de completa impunidad, pues los jueces designados por el fuero, en una especie de “Tú me absuelves, yo te absuelvo”, nunca determinaron los responsables, irregularidades que han campeado en la Administración Pública en forma inveterada y solamente en el gobierno de Samper y en el de Uribe se vieron juicios de esta naturaleza, no en razón de la aplicación de la ley, sino nacidos del “Choque de trenes”, como usualmente se conoce a los enfrentamientos entre el Ejecutivo y las Cortes, como el caso Vásquez Velásquez. Los pobres resultados desacreditan a la justicia y a los dirigentes, pues el fuero se convirtió en patente de corso para dejar hacer y dejar pasar, sin que nunca aparezcan responsables.


Desafueros son también los de los magistrados, denunciados en “el carrusel de las pensiones”, en el que se jubilaban, con jugosas mesadas, los amigos de tales juristas. El cometido por la Corte Suprema al negarse a elegir Fiscal entre terna de idóneos, según ellos mismos, con unos argumentos desconocidos luego al elegirlo, o el denunciado turismo de togados, al lado de gentes non sanctas; el nombramiento de un presidente de la Suprema que renuncia luego en cumplimiento de supuestos pactos para acceder a otro tipo de prebendas;  irregularidades que los columnistas han venido denunciando, como alianzas burocráticas no escritas entre los beneficiarios, las Cortes y los representantes legales de las Procuradurías y Fiscalías. Lo son también, la violación de la reserva de los sumarios que se ha vuelto cosa corriente en Colombia, sin que se sepa de condenado alguno por este tipo de delito, o la violación a la ley tributaria, cuya investigación adelanta la Contraloría General, obstaculizada por los supuestos fueros de los implicados. Estos males, entre muchos otros, son los que enlodan la Justicia y no permiten la existencia de un estado viable, regido por normas que obliguen a los asociados y restablezcan la confianza en nuestras autoridades judiciales.


Los presidentes de las Cortes sugieren una supuesta campaña en contra de ellas y de la justicia, en reacción equivocada y mañosamente orientada a ocultar  los evidentes síntomas de la descomposición judicial que los comentaristas y los periodistas debemos denunciar, precisamente como aporte para salvarla.


Los fueros son protocolos para juzgar los delitos, siguiendo las reglas y competencias establecidas, brindando pronta y cumplida justicia, absolviendo o condenando según el caso y sin atender a otra cosa que al esclarecimiento de la verdad, no importando el tipo de interés que se esté tocando con el fallo.


Condenar los desafueros, mostrándole a la sociedad unos magistrados impolutos, ajenos a los procesos mediáticos, es tal vez la necesidad más sentida de los colombianos, que estamos sintiendo mancillada la majestad de la justicia y que observamos que los Fueros son los responsables de la impunidad de los desafueros.