Columnistas

Cumbres en positivo
Autor: Gabriel Zapata Correa
20 de Abril de 2012


Las repercusiones de la VI Cumbre de las Américas y sus efectos reales tendrán una lectura más genuina con el transcurrir del tiempo, máxime si se valora el devenir histórico de las seis cumbres en su conjunto y el proceso evolutivo.

Las repercusiones de la VI Cumbre de las Américas y sus efectos reales tendrán una lectura más genuina con el transcurrir del tiempo, máxime si se valora el devenir histórico de las seis cumbres en su conjunto y el proceso evolutivo que ha tenido América, ponderado cada cuatro años en la cita occidental.  


Si bien es ampliamente conocido que el Continente Americano es el más desigual y el segundo en pobreza después de África, tema obligado en la agenda de todas las cumbres, vale la pena anotar que en este indicador se han registrado avances, pues la pobreza en América, respecto de los diálogos políticos hemisféricos de inicio, se ha reducido apreciablemente del 48% al 30%, y el desempleo promedio en el Continente es hoy del 6%, tres veces menor al  desempleo que soporta por ejemplo un país europeo como España actualmente en crisis.  


América junto con Asia son considerados continentes de grandes potencialidades y los llamados a liderar procesos económicos. En el caso de nuestro continente, representa la tercera parte del mundo económico, pues de cada tres dólares que se producen en el mundo, uno lo produce América. Igualmente en esta sección del universo coexisten las tres economías más grandes: Estados Unidos, Canadá y Brasil, y hay cuatro países que podría decirse son ya considerados revelación económica y que apuntan a dar el salto al desarrollo, como  son México, Chile, Costa Rica y Colombia, sin dejar de lado las potencialidades de Argentina y Perú. 


Otro aspecto a destacar es que América, con 1.000 millones de habitantes y con gobiernos de derecha y de izquierda, posee gran estabilidad política, lo que es calificado como un asunto positivo y de seguridad para los procesos democráticos, los cuales son valuados interna y externamente.


Los datos anteriores, para significar que el hemisferio occidental está lejos de ser el mismo de mediados de los años noventa, cuando se dio en Miami la primera Cumbre de las Américas, instituida por el entonces Presidente de Estados Unidos, Bill Clinton en 1994. No podría verse pues de forma aislada la cita continental con los propósitos trazados en 18 años respecto del diálogo político, la integración económica, la apertura de mercados, el progreso hacia la justicia social. El encuentro diplomático en Cartagena podría verse como la consolidación de los actuales escenarios del continente, cuyos países apoyaron al unísono la creación de un sistema interamericano de lucha contra el crimen organizado.    


Colombia, el anfitrión del evento continental, hizo la tarea al cumplir a cabalidad con la organización del evento, sus esfuerzos fueron compensados con los anuncios inmediatos de su mayor aliado estratégicamente en la lucha contra el terrorismo. El inicio inmediato del Tratado de Libre Comercio entre ambos países y que le representará al país 1.000 millones de dólares en exportaciones y 500 mil empleos, es muestra inequívoca de la consolidación de la apertura comercial en la que se ha enfocado la nación. Igualmente la aprobación de visas para los colombianos con vigencia de 10 años,  es un reconocimiento a las relaciones diplomáticas y a la confianza robustecida.


Con cumbres o sin ellas, los retos de los países hemisféricos se mantienen, Colombia en particular tiene el gran objetivo de reducir ostensiblemente la brecha social, pues es considerado uno de los países más desiguales del mundo. La inequitativa distribución de la riqueza podría encontrar en la actual Reforma Tributaria un mecanismo expedito a través del cual se logren importantes y definitivos avances en esta materia.