Columnistas

A todo Señor…
Autor: Jaime A. Fajardo Landaeta
20 de Abril de 2012


El 5 de mayo de 2003, Antioquia y en general toda Colombia se estremecieron de dolor ante el absurdo asesinato de nuestro gobernador Guillermo Gaviria Correa a manos de las Farc, junto con su asesor de paz Gilberto Echeverri.

El 5 de mayo de 2003, Antioquia y en general toda Colombia se estremecieron de dolor ante el absurdo asesinato de nuestro gobernador Guillermo Gaviria Correa a manos de las Farc, junto con su asesor de paz Gilberto Echeverri y ocho policías y militares, luego que esa guerrilla truncara una promisoria marcha por la Noviolencia hacía el municipio de Caicedo.


Pronto conmemoraremos otro aniversario de esa tragedia, que nos privó de un líder carismático, de un convencido de la reconciliación como presupuesto de la paz. Del infortunado operativo realizado por las Fuerzas Militares bajo el comando del general Mario Montoya todavía quedan cosas poco claras, porque viví varios meses y conozco muy bien la localidad de Mandé, en donde ocurrió la masacre. Pero ese no es el objetivo de esta columna.


Quiero compartirles a mis lectores que hace una buena cantidad de años pertenecí al EPL, organización que secuestró a doña Adela Correa de Gaviria, madre de Guillermo Gaviria Correa. Sin embargo, eso no significó obstáculo alguno para que en 2001 éste decidiera llamarme como su secretario de Desarrollo Social de Antioquia.


Vale también destacar que cuando yo coordinaba su campaña electoral en Urabá, hubo acuerdo con un sector de  los esperanzados (surgidos de la desmovilización del EPL) en su proyecto político. Es más: fue enfático al condenar cualquier tipo de alianzas con el otro proyecto del norte de clara orientación de las AUC.


El partido Liberal al que yo estaba adscrito en ese momento, al igual que sectores conservadores, los esperanzados y otros, se vieron fortalecidos con ese proyecto del eje bananero. El resultado fue el logro de importantes cargos por elección popular en alcaldías, concejos municipales y gobernación, al igual que un diputado de la zona: Gerardo Vega.


Jamás fui objeto de presiones ni percibí malestar por hacer parte del gobierno departamental. Por el contrario, Guillermo Gaviria siempre apoyó mi gestión y se ocupó de mostrar este gesto como un aporte significativo a la paz y la reconciliación.


Deseo reivindicar estos hechos y los que en torno a su familia se han dado para con quienes venimos de un proceso de paz y de una organización de la cual ellos fueron víctimas. Declaración de gratitud hacia Aníbal Gaviria Correa, hacia su padre, madre y hermanos, de los cuales solo hemos recibido apoyo y respaldo en el esfuerzo por consolidar la paz de la región. En ese contexto manifiesto mi anhelo de que esa querida familia, y en especial su padre Guillermo Gaviria Echeverri, reciba el reconocimiento que le debemos todos los antioqueños.


Nota: mi solidaridad y apoyo a Juan Esteban Álvarez; espero salga avante en estos momentos difíciles.