Columnistas

‘Trabajo y Rectitud’, emblema de un pueblo
Autor: Evelio Ramírez Martínez
19 de Abril de 2012


Ahora, cuando la Escuela de Minas celebra otro cumpleaños, bien vale la pena elaborar un comentario sobre lo que la existencia del benemérito plantel ha significado para el desarrollo y progreso, no solo de Antioquia, sino del país.

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Ahora, cuando la Escuela de Minas celebra otro cumpleaños, bien vale la pena elaborar un comentario sobre lo que la existencia del benemérito plantel ha significado para el desarrollo y progreso, no solo de Antioquia, sino del país. Al respecto, bástenos recordar qué era este departamento, cuando aquí llegara el Oidor Mon y Velarde, según  lo relata, precisamente, el primer Decano que tuvo la Escuela, don Tulio Ospina, para así poder apreciar cual ha sido la labor cumplida por los  egresados del meritorio plantel.


Hay que recordar que Antioquia era la región más aislada de Colombia, como bien lo muestran los datos consignados en el importante texto sobre “Historia Económica de Antioquia”, escrito por el doctor Gabriel Poveda. Allí, en un cuadro que lleva por título “Distancias y costo de transporte interno, (1850-1880), aparecen los siguientes datos que resultan ilustrativos: Medellín-Barranquilla, distancia: 950 kms; duración: 5 días; valor del flete: $ 120/ton.


Medellín-Bogotá: Distancia 520 kms; duración: 8 días; flete: $104/ton.
Era necesario romper el aislamiento de la región y allí estaban los ingenieros de la nueva Escuela, dispuestos a acometer esta importante labor. Es cierto que la primera etapa de la construcción del  ferrocarril a Puerto Berrío la dirigió Cisneros, pero a  esa misma ruta, y la que más tarde uniría a Medellín con el río Cauca, dedicaron su esfuerzo e inteligencia profesionales egresados del benemérito plantel.


La ingeniería antioqueña logró, además, la conexión de Medellín con Bogotá, inicialmente por la ruta Sonsón-Dorada y, posteriormente por la llamada autopista que llega al río Magdalena atravesando la región oriental del departamento. También la conexión con Turbo se logró después de muchos años de lucha y, es de anotar, que en esta importante obra tuvo mucho que ver el distinguido ingeniero Guillermo Gaviria, Director de este diario. 


Pero no solamente en el campo de las vías desempeñaron papel  destacado los ingenieros de la Escuela, sino también en el desarrollo de la hidroelectricidad. Hay que recordar obras como la de Guadalupe, Río Grande, El Peñol, Porce I, Porce II, para  así apreciar la labor  titánica cumplida por la ingeniería antioqueña. Al hablar de energía, vale la pena mencionar los nombres de Horacio Toro Ochoa, Francisco Eladio Restrepo, Alejandro Hoyos, José Tejada y Oscar Mejía, para citar solo unos pocos de los pioneros del gran desarrollo hidroeléctrico de nuestro departamento. Debo aquí también recordar el nombre del ingeniero Peter Santamaría, justamente homenajeado en fecha reciente, quien fuera durante largos años, profesor de Electricidad en la institución y, por ende, de cierto modo, gestor de la vocación de esta meritoria pléyade de ingenieros antes mencionados. 


En el plano de la administración y dirección de empresas, quien mejor describe la meritoria labor cumplida por la Escuela es el sociólogo valluno Alberto Mayor Mora, quien en su texto “Ética, Trabajo y productividad en Antioquia”, analiza la figura de Alejandro López, sin lugar a duda, uno de los personajes más importantes de Colombia y quien diera esa orientación que hizo de la institución una formadora de gerentes y administradores. Vale la pena, al respecto, transcribir una frase, recogida por Mayor Mora, que en su cátedra empleaba López para instruir a sus alumnos: “La verdadera ingeniería es la adaptación económica de los medios y oportunidades existentes a un fin deseado”.


Finalmente, un campo poco explorado hasta ahora, es el que muestra  el gran aporte de la Facultad a la cultura patria. De la misma  egresaron novelistas, cuentistas,  poetas y  pintores, que marcaron  rumbo a la cultura nacional. Pienso que solamente citar tres nombres avala la anterior afirmación. Ellos son, don Efe Gómez, León de Greiff y Pedronel Gómez, figuras de renombre, con méritos  suficientes para dar validez a la premisa establecida.


Como egresado, primero, y como profesor que fuera algunas veces, como colombiano y como antioqueño, quiero rendir tributo al “Alma Mater” de la ingeniería nacional.




Comentarios
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JUAN
2012/04/19 04:09:53 pm
Ingeniero Evelio Martínez, como egresado también de la facultad, me duele lo que esta sucediendo, los valores y principios que movieron a sus fundadores e insignes Ingenieros de esta Facultad, ya se esta perdiendo, olvidando, entregado por intereses políticos o mercantilistas y es así que les planteo con respecto a posiciones como las que toma la SAI con autopistas de la prosperidad, siendo la agrupación de un gran número de profesionales de nuestra facultad, por eso le dijo a la SAI acuérdese “RECTITUD Y TRABAJO”, a practicarlo, ¿ya se les olvido? Por qué le hacen el juego al GEA con ISA, ZAPATEROS A TUS ZAPATOS, sean congruentes y actúen en rigor técnico, de Ingeniería y honestidad ética................ habitantesdemedellin@hotmail.com