Columnistas

Afros en Antioquia
Autor: José E. Mosquera
19 de Abril de 2012


Más allá de la retórica de la etnoeducación que plantean algunos como la panacea para afrontar los problemas de la pobreza y de la inequidad en la población negra en Antioquia.

1

Más allá de la retórica de la etnoeducación que plantean algunos como la panacea para afrontar los problemas de la pobreza y de la inequidad en la población negra en Antioquia, se requiere que se estructure un Plan de Desarrollo a largo plazo que se constituya en el pilar de una verdadera política económica y social que realmente resuelva los problemas estructurales que afectan a la población negra.


Hasta ahora no se ha presentando un plan de acción concreto, viable y realista, encaminado a sacar de la pobreza a miles de afroantioqueños. Por lo tanto, seguimos en las mismas con los mismos. Indudablemente que para que unas políticas públicas en beneficio de la población negra sean eficaces en un departamento como Antioquia, se necesita de un cambio de mentalidad en la mayoría de la población antioqueña, en virtud de que, en el imaginario de gran parte de ella se ha creído que la población negra es foránea y que históricamente no ha hecho parte de su tejido social.


Por las falacias del mito de la “raza” paisa al negro se le excluyó en la historiografía antioqueña como parte integral de la sociedad. Mito que se sustentó en el imaginario de una sociedad de hombres libres que estructuró la pujanza antioqueña, en donde  se oculta el papel de la esclavitud y del negro en el desarrollo de la región. Un asunto que significó negación y exclusión para  los negros, y que en el caso antioqueño aún no ha sido un tema lo suficientemente estudiado y eso ha servido para que se continúe pensando que los negros en Antioquia son foráneos en una sociedad que han ayudado a forjar. De allí que, como bien lo señala Peter Wade, la identidad paisa es un mito de pureza racial que niega la herencia negra y glorifica la superioridad blanca.


Imaginario que sigue latente en la conciencia de líderes políticos  y empresariales. Por eso observamos pocos negros en puestos de vanguardia en el sector público y en el privado. Por consiguiente, es urgente desarrollar una política de inclusión que trascienda de las palabras a los hechos, tanto en el sector público como el privado, en la búsqueda de una sociedad más equitativa, más justa, más incluyente y que ofrezca soluciones realistas a los problemas de la pobreza del negro en Antioquia.


Pero así como se demanda de un cambio de pensamiento en los gobernantes y en el resto de la sociedad antioqueña, también se debe exigir a los líderes negros que construyan desde las comunidades de bases una sociedad civil autocrítica, que se autoreconozcan y fortalezcan los procesos organizativos con códigos de buen gobierno y de transparencia en el manejo de los asuntos públicos. Se dejen atrás los autosegregacionismos y presenten iniciativas más propositivas. Porque las  iniciativas estructuradas y pensadas desde las perspectivas de los intereses de las minorías que controlan los espacios de concertación ante los organismos del Estado ha sido poco constructivas y orientadas a beneficiar a un reducido círculo de “privilegiados” de las migajas estatales.


Desde las propias comunidades deben surgir nuevos liderazgos con una visión de desarrollo para sus comunidades diferente a la que han tenido la mayoría de los líderes que se han quedado pensando más en el pasado que en el futuro.


Postdata: Le expreso al Dr. Guillermo Gaviria, a su señora doña Adela y a sus hijos mi  solidaridad. Tengo la convicción de que él y el amigo Juan Esteban Álvarez saldrán en este caso con la frente en alto.




Comentarios
1
Manuel
2012/04/19 06:22:54 am
No se puede perder de vista que Antioquia es pionera en la abolición de la esclavitud, muchas décadas antes que en el resto del país, desde 1814 por Don Juan del Corral.