Columnistas

El morbo y el amarillismo
Autor: Rub閚 Dar韔 Barrientos
19 de Abril de 2012


Nos embruja el morbo period韘tico. O dicho de otra manera, somos pasionalmente amarillistas.

Nos embruja el morbo periodístico. O dicho de otra manera, somos pasionalmente amarillistas. Los dos hechos más sonoros, tras la VI Cumbre de Las Américas en Cartagena, fueron el escándalo de las 21 prostitutas que ingresaron al Hotel Caribe a las habitaciones de 11 agentes del servicio secreto y 10 militares, -todos miembros del personal de seguridad del Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama-, que pagaron US$200 por cada mujer y la pifia de Shakira, quien tuvo un par de yerros al entonar el himno nacional de Colombia, pues dijo “la libertad de ublime” por la libertad sublime, y “el surco de dolores” por en surcos de dolores.


En esa línea de hacer ruidoso lo que no es el epicentro de los temas, en el último mundial de fútbol, (llevado a cabo en Sudáfrica en 2010), en vez de ser la noticia lo balompédico, el gran suceso fue el Pulpo Paul, todo un oráculo, que pronosticaba antes de los partidos los oncenos ganadores. Ese fenómeno mediático, hizo que la televisión de cientos de países transmitiera sus movimientos y sus predicciones. Recordemos que sus aciertos fueron del 100%, incluida la final España – Alemania, lo que le valió que para los canales de televisión CNN y la BBC, este cefalópodo fuera “la estrella del mundial”.


Cuando fue muerto Pablo Escobar, algunos medios amarillistas, en vez de los ecos esperados del hecho, destacaron que las cuatro cifras del chance de una de las loterías de ese día había caído en 4594, precisamente la placa del inmueble en donde fue ultimado el capo mafioso. Incluso, los cientos de ganadores de esa fecha, hablaron del primer milagro de “San Pablito”. Y así, podríamos saturar esta columna de eventos que denotan que el sensacionalismo se roba las miradas y los renglones noticiosos de los hechos meridianos. Para no ir muy lejos, en esta ciudad hay un periódico de esa línea, que vende –en muchos días del año- más ejemplares que el producto serio y estelar de la casa periodística.


Pero volviendo al tema del comienzo, el del affaire del grupo de seguridad del presidente Obama, es dable que mencionemos que Colombia es un destino predilecto de sexo-turismo desde hace varios años. A nivel mundial, comparte “honores” con Cuba, República Dominicana y Tailandia, como los más vendidos. Baste decir, que localmente existen más de 500 páginas web, ofreciendo mujeres prepagos. En el programa ‘Séptimo día” que dirige Manuel Teodoro, se realizó hace algún tiempo una emisión que se tituló “sexo-turismo”, en donde se desnudó la realidad del país en esta materia. Lo más triste es que cada vez ingresan más a esta oferta bellas universitarias y tiernas adolescentes, que hasta con uniformes de cuadros las exhiben, como condimento seductor.


Ni hablar de la zona rosa de El Poblado, en donde las calles se han atiborrado de foráneos mochileros, desgarbados, en chanclas y que hablan raro, que vienen en pos de pasar bueno, tener sexo con bellas paisitas, comer barato y estar al rebusque, en una aventura económica que luego comentan en sus países de origen (especialmente Estados Unidos) y que hace que se vuelva acicate venir a estas tierras, pero en plan denigrante y salido de cauce. Eso explica el aumento de los hostales y de los comederos baratos. El turismo sexual, en suma, es otra de las plagas que nos cayó de golpe. Es demasiado linda Colombia, para que la vendan desaforadamente como destino de catre.