Columnistas

Regalos para multinacionales farmacéuticas
Autor: Guillermo Maya Muñoz
19 de Abril de 2012


Con la ley 100 de 1990 se reformó la legislación de seguridad social en Colombia, incluidas las pensiones y la salud.

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Con la ley 100 de 1990 se reformó la legislación de seguridad social en Colombia, incluidas las pensiones y la salud. Esta última se privatizó con las empresas prestadoras de salud (EPS). Esta reforma y otras de corte neoliberal, el gobierno de César Gaviria las anunció como “bienvenidos al futuro”. Es decir, dénse por muertos, si por resultados actuales se evalúan las reformas (En el futuro todos seremos difuntos).


La salud se convirtió en un negocio para el sistema financiero; pero, igualmente en un desastre para los colombianos. Según Juan Gossaín (“Así se robaron el sistema de salud de los colombianos”, El Tiempo, marzo 23-2012), el gasto en salud anual de los colombianos es de $38 billones, $30 billones de los aportes de los usuarios y los impuestos, y $8 billones son puestos por los usuarios directamente. Esto quiere decir que cada colombiano, de los 44 millones, pone $863.000 o 480 dólares anuales para la salud.


Los medicamentos son uno de los costos más importantes de la salud, y se han convertido en una carga pesada para el sistema de seguridad, sobre todo cuando se conceden privilegios especiales a los laboratorios farmacéuticos multinacionales, que sin competencia, operan elevando los precios como un monopolio cualquiera.


Igualmente, los laboratorios multinacionales buscan privilegios a través de concesiones en materia de patentes, como los otorgados por el TLC entre Colombia y EEUU: Reglas más estrictas que restrinjan el acceso de los productores de genéricos a las patentes, alargando el tiempo de vigencia, limitando el licenciamiento obligatorio de patentes, y prohibiendo las importaciones de genéricos.


Sin embargo, muchos laboratorios no esperaron que entrara en vigencia el TLC, como Roche, para obtener privilegios en el mercado colombiano. Según El Espectador (El favor de Palacio a Roche, abril 7-2012)  la farmacéutica norteamericana fue favorecida con una resolución que salió del ministerio de (des)Protección Social (MPS) dirigido por Diego Palacio, durante el gobierno de Uribe Vélez, prohibiendo la importación de ocho medicamentos de alto precio, que son comercializados por Roche. Esta denuncia se debe la Federación Médica Colombiana en cabeza de Sergio Isaza Villa.


La resolución no tiene ninguna justificación técnica. Es decir, no hay “documentos firmados por el ministro y la empresa Roche S.A. o anexos técnicos ni antecedentes relacionados con esa resolución. Según la Administración Documental de la Secretaría General del Ministerio, no reposan los antecedentes que dieron origen a la resolución” (Viceministro de Salud, Carlos Mario Ramírez). Estos medicamentos se consiguen a menor precio en Perú, por ejemplo, al igual que en España.  Entre 2007 y 2009 estos medicamentos costaron al país casi $800 mil millones en recobros al Fosyga.


La circular 04 del 2006, emitida por la Comisión Reguladora de Medicamentos, liberó los precios de las medicinas, y las EPS pudieron recobrar productos por fuera del POS. Eso le costó al país casi seis billones de pesos entre 2007 y 2009. Debido al alto costo para la seguridad social que esta medida había representado, el MPS autorizó la compra de 150 medicinas, vía importaciones, en cualquier parte del mundo, incluidas las de Roche. Los precios bajaron hasta en un 40% para muchas de ellas. Sin embargo, Roche solicitó en mayo de 2010 al MPS que se “excluyan nuestros productos de la lista de importaciones paralelas”, hasta 2012.


Según Isaza Villa, lo anterior demuestra que “hubo posible favorecimiento”: De los ocho medicamentos excluidos de las importaciones paralelas por el exministro Diego Palacio, al compararlos con precios en Perú, en dos de ellos, el Cellcept y el Pegasys, solo tuvieron rebajas entre 4-15%. En los otros seis, Mabthera, Herceptin, Avastín, Pulmozyme, Neupogen y Cymevene, se observaron  sobrecostos entre 4%-87. De estos, en el Mabthera y el Herceptin los sobrecostos son 50% y 70% sobre los precios peruanos. Respecto al mercado español, el Mabthera y el Herceptin tienen sobrecostos del 67% y el 35%. El Cymevene vale tres veces menos en España que en Colombia. Sobrecostos, regalo para la multinacional.


Mientras es muy difícil que todos nos organicemos para la acción colectiva, porque todos esperamos que el gobierno lo haga, los laboratorios obtienen ventajas del gobierno. Democracia es el gobierno del pueblo para los empresarios.


PD: Mi solidaridad con el Director de EL MUNDO, Guillermo Gaviria Echeverri, con la convicción que la verdad se impondrá definitivamente.




Comentarios
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guillermo
2012/04/19 09:48:59 am
Señor Maya:no entiendo porqué usted involucra a laboratorios Roche,con el TLC firmado con EEUU.Esta farmacéutica es Suiza.Nada que ver con norteamérica como usted desorientadoramente,lo afirma.