Columnistas

Corazón urbano del valle de Aburrá
Autor: José Maria Bravo
13 de Abril de 2012


Es un hecho que en la actualidad tenemos que hablar de regiones urbanas, muy concretamente en las zonas territoriales en donde se va dando la mayor concentración de la población, hecho muy palpable en las áreas vecinas a las principales ciudades.

Es un hecho que en la actualidad tenemos que hablar de regiones urbanas, muy concretamente en las zonas territoriales en donde se va dando la mayor concentración de la población, hecho muy palpable en las áreas vecinas a las principales ciudades del país.


En Colombia, esto tiene una mayor incidencia en las ciudades que conforman el triángulo primario económico del país, con vértices en Bogotá – Medellín – Cali. También es un proceso notorio en las zonas que conforman el triángulo secundario económico, con un vértice en el litoral Atlántico: Cartagena – Barranquilla – Santa Marta, otro en el viejo Caldas: Manizales –Pereira – Armenia, y el otro en los Santanderes: eje Bucaramanga – Cúcuta.


Medellín es y seguirá siendo el núcleo principal de lo que se conoce como el desarrollo urbano del valle de Aburrá, o sea lo que conforma el Área Metropolitana del mismo valle, constituida jurídica y administrativamente desde hace varias décadas. Área Metropolitana integrada con los municipios de Caldas- Sabaneta – La Estrella – Itagüí y Enviado al sur, Bello – Copacabana – Girardota y Barbosa al norte, con Medellín en el centro.


Como núcleo principal, no significa que Medellín absorbe a los municipios vecinos, más bien, los integra gradualmente formando una gran mancha urbana, conservando cada uno su identidad, proceso que ya tiene claras manifestaciones con los municipios del área primaria: Bello - Envigado - Itagüí, en donde se manifiesta la unidad en el desarrollo urbano de todos ellos, con sus limites urbanos unidos en forma tal, que es difícil determinar visualmente el límite urbano de cada uno de estos municipios con el límite urbano de Medellín.


Los sistemas de transporte en el valle de Aburrá, con el oriente y occidente cercano, muchos de ellos en ejecución y evolución, con los proyectos futuros de transporte público masivo, están jugando un papel trascendental en los procesos de integración urbana regional.


Hay que destacar el papel que ha jugado el gran eje del transporte público masivo sistema METRO, con el Metroplús y rutas integradoras; los futuros tranvías urbanos en Medellín; el desarrollo de las comunicaciones terrestres hacia el occidente y el oriente cercano, que seguirán integrando todas estas zonas dándole forma a una gran mancha urbana, en donde Medellín continuará como el corazón urbano de toda esta región, con centralidades futuras del siguiente nivel en Rionegro y Santa Fe de Antioquia.


Este desarrollo así identificado, tiene un proceso que no es reversible, máxime si se acepta que continuará la urbanización del campo y la industrialización de los procesos agrícolas. Además, continuará la vocación tan marcada que tiene el occidente cercano a Medellín hacia el turismo y la recreación, y el oriente cercano hacia la floricultura y la densificación de sus áreas construidas.


Los beneficios de todo ello se deben traducir en que mediante un adecuada planeación del proceso de consolidación de esta mancha urbana, especialmente en lo referente a los buenos usos del suelo, la preservación del medio ambiente, y a la prestación de servicios públicos óptimos, se puede lograr una excelente calidad de vida para todos sus moradores y visitantes, y un espacio más adecuado para ese sector tan importante del desarrollo social y económico de toda comunidad como es el de las comunicaciones.


El pasado nos interroga sobre la necesidad de la ejecución oportuna que se debe lograr de todo el proceso de desarrollo social y económico, amónico con el ser humano y el medio ambiente.