Columnistas

José Antonio Ocampo
Autor: Evelio Ramírez Martínez
13 de Abril de 2012


José Antonio Ocampo, ciudadano colombiano postulado como candidato a la dirección del Banco Mundial, es un competente profesional, que reúne condiciones óptimas para desempeñar las funciones inherentes a tan importante posición.

José Antonio Ocampo, ciudadano colombiano postulado como candidato a la dirección del Banco Mundial, es un competente profesional, que reúne condiciones óptimas para desempeñar las funciones inherentes a tan importante posición. En primer lugar, Ocampo ostenta un récord académico que garantiza unos sólidos conocimientos de la economía, y que bien ha demostrado poseer en las diversas e importantes posiciones que ha desempeñado a través de su ya larga vida laboral. En segundo término, su hoja de vida muestra un eficaz desempeño en destacados oficios ejercidos durante su vida laboral,  tanto a nivel nacional como internacional.


Ocampo realizó sus estudios de economía y sociología en la Universidad de Notre Dame, donde se graduó en mayo de 1972 y más tarde, en 1976,  obtuvo su doctorado en la Universidad de Yale. Recibió asimismo aquí, el premio nacional de Ciencias “Alejandro Ángel Escobar” en 1988.


En Colombia, Ocampo desempeñó posiciones tan destacadas como las de Jefe del Departamento de Planeación, Ministro de Agricultura en el gobierno Gaviria y Ministro de Hacienda en la administración Samper. En el exterior, ocupó cargos tan destacados como el de Secretario Ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina (Cepal), el  de Secretario General Adjunto de las Naciones Unidas para Asuntos Económicos y Sociales, y, finalmente presidió el Comité Ejecutivo de la ONU que maneja dichos asuntos, cargos para los que fuera designado por Koffi Annan, convirtiéndose así en el colombiano que ha ocupado las más altas posiciones en las Naciones Unidas, durante toda su historia.


Entre los documentos producidos por la mente inquieta y brillante de Ocampo, es necesario resaltar uno que lleva como título “Luces y sombras de las reformas estructurales Latinoamericanas”. Allí Ocampo analiza con objetividad los temas en los cuales el modelo neoliberal introdujo reformas substanciales, muchas de las cuales no produjeron el efecto que los gestores de tal doctrina pretendían alcanzar. Vale la pena, por ejemplo, transcribir un párrafo del documento, que bien detecta esta situación: “Cuando volvemos la mirada hacia los efectos de la liberalización económica de América Latina, resulta evidente que se sobrestimaron las ventajas de las reformas y se pasaron por alto sus riesgos. Las reformas tuvieron éxito en muchos aspectos, particularmente en la reducción de la inflación, y en lograr que se alcanzara una mayor credibilidad en las autoridades macroeconómicas. Así mismo, indujeron un mayor crecimiento y diversificación de las exportaciones y atrajeron inversión extranjera directa. Pero también dejaron frustraciones respecto al bajo nivel del crecimiento económico logrado y la inestabilidad del mismo, lo mismo que a la creciente heterogeneidad estructural de los sistemas productivos y, en especial, los desalentadores resultados sociales”.


No es descartable, por tanto, que  ese análisis científico de la política, que entonces iba a adoptarse, realizado por Ocampo, quieran cobrárselo sus enemigos de siempre.


Pero en general, puede afirmarse que todos los documentos producidos por la mente lúcida de Ocampo, tienen el sello de la objetividad y llevan siempre un mensaje social importante. Así, por ejemplo, el informe que al terminar su ejercicio como Ministro de Agricultura enviara al Congreso, es un texto tan didáctico que, ahora, cuando de aplicar la Ley de restitución de tierras se trata, bien podría emplearse como guía.


Uno de los argumentos que se esgrimen contra la elección de Ocampo como Director del Banco Mundial, es el hecho de que esta posición siempre ha sido ejercida por un ciudadano norteamericano; pero resulta que hoy las condiciones geopolíticas en el mundo han cambiado y los países del llamado Bric - Brasil, Rusia, India y China - generan un producto bruto equivalente al 73% del que alcanza Estados Unidos.


De todos modos, Colombia, debe sentirse orgullosa de tener entre sus hijos un ciudadano ejemplar, como José Antonio Ocampo.