Antioquia

Conflict between neighbors
Conflicto entre vecinos
Autor: Juan Jose Valencia García
9 de Abril de 2012


Las directivas de un centro para tratamiento de adictos a las drogas aseguran tener el permiso de Planeación Municipal y la demás documentación en regla.

Foto: Pablo Andrés Pasos 

Los vecinos aseguran que, para fugarse, los internos trepan el muro, superan los alambres de púas, y se lanzan a la terraza de la casa contigua.

En agosto se cumplirán dos años de la llegada del Centro de Rehabilitación de la Asociación Cristiana El Buen Pastor al barrio Buenos Aires, en la Comuna 9. Un periodo que, según los vecinos y los mismos operarios de la sede para la atención a drogadictos, ha resultado ser toda una tortura por el conflicto entre ambas partes.


Teresa Acevedo, quien vive hace 67 años en la casa contigua al Centro, cuenta que durante el día, incluso en las madrugadas, se escuchan ruidos que perturban a los vecinos: “se oye música y golpes, también insultos entre los internos y quienes los cuidan”.


Sin embargo, para la comunidad, el ruido no es lo más preocupante.


Luz Rodas asegura que los internos se escapan por los techos de las casas, que escalan los muros del Centro de Rehabilitación, superan el alambrado de púas, caen en los techos y finalmente ingresan a las casas vecinas por los solares.


“Durante la fuga rompen las tejas de los techos. Cuando están ya dentro de las casas, tocan las puertas para que el propietario se levante y les abra para salir, y a la gente no le queda más remedio que hacerlo. Por suerte nunca se han robado nada”, explica la mujer, quien agrega que desde que opera el Centro de Rehabilitación se han fugado al menos veinte internos.


Los operarios del Centro


Álvaro Martínez, subdirector del Centro de Rehabilitación, afirma que desde que comenzó a funcionar en Buenos Aires la sede, los vecinos han sido opositores de su labor: “no entiendo por qué se quejan del ruido si antes este lugar era un colegio, lleno de niños, que lógicamente hacían más bulla”.


Martínez cree que en contra del Centro de Rehabilitación hay una campaña que ya ha rendido sus frutos, pues en los últimos meses perdieron 32 internos por lo que dicen ellos, es un desprestigio injusto de algunos integrantes de la comunidad.


“Nosotros, solo por mejorar las relaciones con los vecinos, quitamos unos timbres que sonaban cuando despertábamos a los internos a las 5 a.m. y cuando citábamos a una actividad grupal. Ahora los levantamos a las 6:30 a.m. y no a las 5:00 a.m. como antes, también nos acostamos a las 8:00 p.m. y no a las 9:00 p.m., y ya no permitimos que se juegue billar pool después de las 8:00 de la noche. Aún así nos siguen acusando”, explica el subdirector del Centro en el que se brinda alojamiento, alimentación y tratamiento médico, psicológico y terapéutico a los adictos.


Las acusaciones van de un lado a otro y el conflicto entre estos vecinos de Buenos Aires pareciera no tener una salida consensuada. Ambas partes esperan que medie la Administración Municipal.



Demanda


Misael Soto, uno de los vecinos del Centro, asegura que la comunidad, cansada de lo que califica como un abuso, instauró una demanda contra la parroquia de La Milagrosa, que es la encargada de administrar el predio donde opera la sede de rehabilitación.


"La demanda contra la curia es por negligencia, porque se están lucrando de ese alquiler pero no hacen nada por el beneficio de la comunidad", explica Soto.


Álvaro Martínez, subdirector del Centro, afirma que por la crisis en la que está la sede tras la salida de 32 internos, la entidad debe tres meses de arriendo.